Cuando los guardas del pueblo se corrompen.

martes, 26 de julio de 2011

DE PAÍS.

Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores (1 Tim 6:7-10).

Hace algunos días leí una nota en uno de los principales periódicos de mi país, en ella se aprecia una de las muchas causas por qué no progresa El Salvador.

En la nota periodística, se describe cómo algunos policías durante su permiso usaban el uniforme de la corporación policial y montaban retenes en lugares estratégicos y solitarios. Los mercaderes, al ver que se trataba de la policía, confiadamente accedían a detenerse y permitir el registro; resultando momentos después, víctimas de asalto por policías pero en su otro rol: ¡Verdaderos delincuentes!

Pero esto no sucede únicamente en El Salvador, como en muchos otros países, el crimen organizado parece haberse infiltrado en los gobiernos y corrompiendo a las autoridades mismas. Esta es la nota:

Arrestan a tres policías por robo furgones. Las investigaciones consignan que los policías participaron en cuatro atracos a furgones cuando se desplazaban entre La Libertad y Sonsonate. Los agentes simulaban un control vehicular. El año pasado, 274 policías fueron arrestados por diversos delitos. Leer la nota publicada »

Esa nota nos ayuda a comprender mejor por qué los ciudadanos, lejos de sentir confianza en sus autoridades, se limitan a callar y no denunciar cuando son víctimas de los atracos por parte de los delincuentes; pero... ¿cómo van a denunciar si saben que entre ellos está la gente corrompida que pasa información a los delincuentes?

Hombres que un día juraron respetar y hacer respetar las leyes, en quienes se depositó confianza para cuidar y proteger a sus conciudadanos, terminan vendiendo su identidad por unos cuántos $$$ dólares. ¡Ay el amor al dinero!

Eran más justos algunos soldados romanos que se acercaron a Juan El Bautista para pedirle consejo: "Y nosotros, ¿qué haremos?", a lo que El Bautista respondió: "No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario" (Lucas 3:14).

Ese mismo consejo de Juan está vigente hoy para todos; y debería estar escrito en las paredes de cada oficina gubernamental y en las nuestras:

"No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario" (Lucas 3:14)... porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. (Romanos 14:17)"

Después de La Iglesia Del Señor, las autoridades y gobernantes que deseen ver prosperar a su nación deberían ponerlo en práctica para gobernar con justicia. Pero... ¿cómo, de dónde si el Espíritu de Dios no está en sus corazones?, y aunque algunos sí son de los buenos, conocen a Dios y se esfuerzan por hacer lo correcto, se ven obligados a ceder ante la presión de los más poderosos y acaudalados.

Pero como dice un amigo mío: ¡BIENVENIDOS AL PLANETA TIERRA!

Este es el planeta en que vivimos: Un mundo que prefirió deshacerse del Cristo de la vida a como diera lugar, simplemente porque Su Enseñanza no encontró cabida en él. Un mundo donde prevalecen el egoísmo y el amor propio sobre los demás. Donde los poderosos simplemente mueven los hilos para manejar a las "masas", y mantener en secreto sus más descabellados planes; que por cierto, un día van a salir a luz ¡todos!

En este mundo, los pocos que intentan ser íntegros son intimidados por los malvados y corruptos. Donde los padres gimen y lloran porque al menos, se lleve a los tribunales al que asesinó a su hijo sólo por no ceder a incorporarse a la mara, o al pago de la mal llamada "renta".

Un mundo donde el pueblo de Dios sediento de justicia clama por las calles y en los templos: ¡Hasta cuándo Señor Jesús tendremos que soportar!... ¡Ven pronto Señor Jesús! (Apoc. 22:20).

Pero este tipo de hechos, en El Salvador son sólo una pequeña ilustración comparado con los elevados niveles de maldad y corrupción que rigen en las esferas del Estado, para desgracia nuestra. Pero, viene el día cuando nuestro Rey no vendrá más montado en un pollino manso y humilde como la primera vez; esta vez vendrá para regir a las naciones con vara de hierro. Por eso ¡Alégrate tú Iglesia Del Señor!, porque cada día que pasa está más cerca nuestra redención.

Mientras los intereses de los más poderosos prevalezcan en esta nación, jamás habrá justicia, así corra la sangre del pueblo a diario por las calles de un país, que desdichadamente y para deshonra lleva el nombre de "EL SALVADOR DEL MUNDO."

Que Dios te bendiga.

http://stanleygomez.blogspot.com

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