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Una experiencia dolorosa para bien.

viernes, 11 de octubre de 2013

El siguiente es un pequeño "incidente" llamémosle así que me pasó, pero que me dejó una gran enseñanza espiritual.

«Hace unos días sufrí una herida que ameritaba atención médica; por lo pequeña que parecía decidí atenderme yo mismo, y así lo hice. Todo parecía bien.

»Pero por descuido, la herida comenzó a infectarse; el dolor aumentó, y caminar para ir a trabajar se volvió tortuoso.

»Subir y bajar autobuses urbanos e interdepartamentales no es fácil en medio de multitudes que corren vertiginosamente, no es para andar lento ni distraído, y menos en mi condición con el pie adolorido (ya no es como antes). Un caracol caminaba más rápido que yo. jeje.

»Hace dos días llegué casi arrastras a casa, me recosté sobre una silla y comencé a ponerme cómodo mientras mi esposa alistaba lo necesario para la curación. Con el pie hinchado e intenso dolor, ni siquiera podían tocarme con un dedo, iba fatal.

»Junto a mí estaba la torre de sillas infantiles, las que usamos para los niños en la reunión de casa. Intenté moverla para poner encima mi pie enfermo, pero, ¿a que no imaginan lo que pasó?...

»Se me resbaló, cayendo justo sobre la parte del pie donde estaba la herida en problemas. El dolor fue tan intenso que el grito debió llegar al otro lado del mundo, porque en segundos me rodearon mi esposa y mis hijos.

»Simplemente pensé que abandonaría mi cuerpo. Calambres en todo el cuerpo, en mi pecho, en el corazón, en el pie, en mis brazos, etc. Por un momento le perdí sabor a la vida. Me puse helado. La herida sangraba.

»Mientras me quejaba, recordé que Dios todo lo hace con propósito y debemos darle las gracias a Él en todo tiempo; eso incluye, aún en medio del dolor. Así que dije: 'Gracias Señor, tú sabes por qué pasó eso'.

»Cuando comencé a recuperarme le dije a mi esposa: Desde un principio debí ir a la clínica para que me curaran. Ahora, con la herida infectada había un problema: ¿cómo sacar esa sangre sucia de la herida, pues soy llorón para las curaciones jeje (disculpen la confesión).

»Así que, Dios usó el martillo para hacer salir la sangre sucia, y me agarró por sorpresa. Lo más curioso que no fue alguien de la familia por quien se resbaló la torre, sino que fue a mí. Así, Dios no permitiría que yo culpara a los niños o a mi esposa por el descuido. Alabado sea Dios.»

Mi reflexión:

Mi negligencia y descuido hicieron infectar la herida. Igual sucede con nosotros, si somos negligentes y distraídos, el pecado nos infectará; y si no acudimos a tiempo donde El Único Médico para ser sanados, moriremos.

Cristo dijo una vez: «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,...» Jn 10:27. Si somos Sus Hijos y no atendemos Su llamado, usará métodos dolorosos si es necesario para llevarnos a Él, y sanarnos.

Atendamos Su llamado a las buenas, de lo contrario podríamos pagar muy caro nuestra desobediencia.

¡Dios les bendiga!

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Creyentes que no creen ¡qué paradoja! ¡qué contradicción!

martes, 30 de julio de 2013

Creyentes que no creen, imagen de un ciego siendo guiado por un cristiano. Caricatura El Árbol Verde en Grupo Edíficate.
¿Le parece contradictorio el título de esta nota? sin duda que sí, pero igual es la verdad que deseo ilustrar con ella.

El siguiente es un diálogo que tuve con un ciego mientras volvía a casa de mi jornada de trabajo. Lo traigo para fortalecer su fé, o le ayude a descubrir por qué Dios aún no le ha hecho su milagro.


De camino a casa tuve la oportunidad de encontrarme con un ciego, que apoyado en su bastón, intentaba llegar a la siguiente parada de autobuses para abordar el que lo llevaría a su destino.

Al darme cuenta que llevábamos el mismo rumbo, me acerqué a él para brindarle una mano. Mientras caminábamos, aproveché para abordarle el tema de su enfermedad en la vista:

    —¿Se dirige usted hacia la terminal? —le pregunté.

    —Sí, —me contestó.

    —A ver, apóyese en mi hombro, pues llevamos la misma ruta, —le dije.

    —Tengo una curiosidad respecto de su problema con la vista, ¿su ceguera es de nacimiento o a causa de alguna enfermedad? —pregunté ansioso.

    Me sonrió y me dijo:

    —Fue un accidente que tuve cuando era niño, —me contestó—. Resulta que me caí y así fue como se dañó mi ojo. Al llevarme al hospital, el doctor me sacó el ojo equivocado; y cuando fue cuestionado por mi familia del por qué me sacó el ojo bueno, y el dañado sólo lo había operado, el doctor dijo que la enfermedad se había pasado al otro ojo. Un argumento fuera de lógica, ya que mi caso había sido por accidente, y no por enfermedad contagiosa.

    —¡Cuánto lo lamento! —le dije—. ¿Alguna vez han orado por usted o asistido a alguna campaña evangelística de milagros para que Dios le devuelva la vista? —continué.

    —Sí, varias veces han orado por mí, y una vez fui a una campaña evangelística en el estadio, porque iba a venir un hermano que Dios lo usa mucho y hay sanidades.

    —¿Y qué pasó con el milagro? —insistí.

    —Pues, pasé al frente pero no pasó nada, sólo Dios sabe si me lo va a dar y cuándo me lo va a dar —me dijo aquel desdichado hombre en tono triste.

    —¿Y después, ya no han vuelto a orar por usted? —volví a preguntar.

    —Sí, han orado varias personas; pero lo que pasa hermano, que lo mío es más difícil porque es un ojo el que me falta —afirmó con sonrisa suspicaz, casi confesando su falta de fe siendo él creyente. Y continuó reflexivo:

    —Pero para Dios no hay nada imposible ¿verdad?, sé que si Dios quiere me puede hacer brotar un nuevo ojo, —continuó.

    Yo, pues, como todo entrevistador, proseguí mi interrogatorio; no quería dejar pasar aquella oportunidad para saber qué pensaba este creyente acerca del poder de Dios, y su milagro. Así que le hice una pregunta más:

    —¿Y cuál cree usted que es la razón por la que Dios no le ha hecho el milagro?

    Hizo pausa, y reflexionó en tono triste:

    —Honestamente hermano, creo que es por mi duda, por mi falta de fe me es más fácil acudir a los medicamentos. Creo que me he acomodado a la medicina.

Sentí que por fin, este hombre había logrado expresar de lo más profundo de su corazón el origen del problema: Su falta de fe. Había confesado que, siendo él un creyente en Jesucristo, dudaba de recibir su milagro por tratarse de una pieza completa que faltaba en su cuerpo: un ojo.

Sin duda, le era más fácil creer que Dios podía sanar gripes, dolores de cabeza, fiebres o cualquier otra enfermedad ligera; pero dudaba que Dios fuera capaz de crear la pieza nueva en su cuerpo. A lo mejor sí creía que Dios hace tales portentos, pero a los hombres de La Biblia, o a otras personas que ha visto u oído por la televisión, pero no a él.

Estimado lector:

¿Es este su caso? El Dios de los cristianos, que creó los cielos y la tierra desea que viva sin enfermedad (Is 53:5). Él envió a Su Hijo Jesucristo para morir por los pecados de todos; para que por medio de la fe en Él, recibamos vida y salud en abundancia.

Pero es necesario creerle de todo corazón, porque nada hay imposible para Él (Lc 1:37). Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (Heb 11:6).

La duda anula cualquier esfuerzo o buena intención, como también le pasó al apóstol Pedro en Mateo 14:30.

Créale a Dios con todo su corazón, es decir, sin dudar, y será inmensamente bendecido. Amén.

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Detalle de Dios que abonan a nuestra fe.

viernes, 1 de julio de 2011

CRÓNICAS

"Un día, por descuido de mi esposa y yo nos quedamos sin la provisión para la cena, era domingo. Todos ibamos a dormir sin cenar, los niños eran nuestra preocupación. ¿Qué hacerles de cena si no había nada? De pronto una vecina: "Hermanos aquí les traemos un atole con leche que hemos preparado". Esa noche dormimos full. A Dios la gloria. Stanley Gómez."

A algunos de ustedes les compartí esa experiencia hace algunos días, un hecho de la vida real, una vivencia personal; uno de los muchos detalles en los que he visto la mano de Dios obrando favorablemente; y puedo decir también, que he visto estos detalles de Dios en favor de muchos hermanos; desde los más sencillos hasta grandes sanidades. Es que nuestro Dios es así con Su Pueblo, nos cuida y nos protege; Él siempre está atento a los detalles que muchas veces por descuido, olvido, o porque no tenemos los medios escapan a nuestro control. En la Biblia encontramos grandes promesas como que no debemos preocuparnos, porque Él tiene cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7).

La siguiente anécdota, narrada por un hermano cuando nos reunimos estoy seguro que también abonará a nuestra fe.

"Cierto día dice un niño a su papá: Papi, la profesora dice que el uniforme será pantalón azul negro y camisa celeste manga corta con cuadros azules de fondo, y que dentro de una semana quien no lleve su uniforme no lo van a dejar entrar; el padre del niño, que era pastor cristiano le contesta: Hijo, no te preocupes, para la semana que viene tendrás tu uniforme.

El padre se va a su habitación, se encierra a solas, y puesto de rodillas le llora al Señor así: Señor, tú sabes que con dificultades pondremos a estudiar a nuestro hijo, la situación económica actual es difícil, y a menos que Tú nos ayudes será posible que tenga ese uniforme que le han pedido; sólo nos falta la camisa, tiene que ser celeste, manga corta y con cuadros azules de fondo. Ayúdame Señor, pues Tú eres un Dios bueno que cuida de Tus hijos según lo leo y lo predico en Tu Palabra, ya le prometí a mi hijo que la tendrá pero no tengo cómo comprarla; esperaré en Tí, en Tí confío, en Nombre de Jesús, amén.

Horas después una llamada telefónica, el propietario de un almacén de ropa miembro de su iglesia le dice: Pastor ¿cómo ha estado?, le llamo para decirle que esta semana hice inventario, y pues, fíjese que entre la ropa de marca encontré una docena de camisas que le podrían quedar a su hijo, si le parece se las regalo, lo único que están algo pasadas de moda, son celeste, manga corta y tienen unos cuadros azules, venga a verlas y usted decide." Ya imaginarán ustedes cuál fue la actitud del padre.

Un día Cristo dijo: "Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Mateo 6:6-8 RV60.

Puedo destacar en esta hermosa historia algunos detalles importantes:

1. La declaración de fe. El padre, consciente que no tenía los medios para suplir la necesidad le declaró a su hijo: No te preocupes, para la próxima semana tendrás tu uniforme.
2. La actitud correcta. Se encerró a solas para pedir ayuda al Señor en oración, el único que es La Fuente de toda bondad.
3. La confesión, humildad y alabanza al dirigirse a Dios en la oración. Le fue sincero a Dios al reconocer su impotencia ante la necesidad, le suplicó el favor, y le declaró a Él como el único buen Dios Todopoderoso que podía hacer el milagro, a la vez que le recordó sus promesas en La Palabra.
4. La petición explícita. Al orar, el padre fue específico en su petición, le dijo a Dios cuál era la necesidad y cómo la quería. Ahí fallamos muchos, pedimos vagamente.
5. Saber esperar. Una vez hecha la petición, sólo era de creer y esperar; el milagro venía en camino.
"pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas." Mateo 6:32-33 RV60.

Ese es El Dios de los cristianos, un Dios bueno y que tiene control de todo. Tres cosas le agradan al Señor: Que le pidamos, que le creamos, y que sepamos esperar.

Un saludo.
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La decisión valiente de una hermana.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Gracias por visitar mi blog. Deseo narrar una historia que por años mi esposa y yo hemos guardado en nuestro corazón; pues, ambos fuimos testigos de ella. Quizá usted pueda sacar algún provecho espiritual.

Una de las cosas que todo predicador, evangelista o creyente debe evitar, es desintegrar hogares, sean estos creyentes o no, sean uniones matrimoniales o no, sobre todo cuando hay hijos de por medio.

En cierta ocasión fuimos a visitar una hermana amiga nuestra, la cual recién se había convertido a Cristo. Vivía en una unión no matrimonial y tenían una pequeña de un año aproximadamente. El compañero de ella no sólo no era creyente, sino que además, se oponía rotundamente a que ella lo fuera y asistiera a una iglesia.

Durante la visita, nos comentó que se sentía preocupada porque el pastor de su iglesia no le dejaba tomar privilegios, debido a su relación de fornicación al no estar casados.

Aunque hacía todo el esfuerzo por tratar de convencer a su compañero para que accediera al matrimonio; sin embargo, cada vez que lo hacía, él ponía mayor resistencia y se tornaba violento.

A mi esposa y a mí nos daba sentimiento, pues, sabíamos que no era prudente decirle que lo abandonara, pero le animábamos a que siguiera insistiendo, que tarde o temprano Dios ablandaría el corazón de él para que accediera a su petición. Así que terminamos nuestra visita con unas palabras de ánimo para ella.

Un mes después volvimos a visitarla, y le preguntamos cómo le había ido en su relación con su compañero, y qué tal en la iglesia. Para sorpresa nuestra, nos comentó que al ver la actitud cerrada de él, había decidido abandonarlo y decidirse a buscar trabajo por su cuenta para subsistir, y así poder criar y formar a su pequeña nena, con tal de servir con libertad a Su Señor; y que Dios le había abierto puertas, y ahora se sentía muy feliz de poder asistir y servirle a Dios con pureza de corazón. Daysi y yo nos miramos, y quedamos asombrados por tal decisión, pues nosotros nunca nos atrevimos a darle ese consejo.


Talvez este no sea su caso, sin embargo, muchas veces nos sentimos atados a situaciones en la vida que nos impiden servirle al Señor con toda libertad. ¡Qué admirable la actitud de esta mujer!; realmente fue una decisión valiente y de fé, pues, sabía en quién había creído.

El Señor lo dijo de esta manera: porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco. 1 Samuel 2:30

Deseo que esta historia quizá, pueda motivarnos a tomar decisiones firmes en El Señor.

Que El Señor le bendiga.

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Exponer un bebé al aire de toda la noche cuando está enfermo no me parece buena idea.

viernes, 30 de abril de 2010

¡GRAN VIGILIA PARA MUJERES!
Lugar: Estadio Mágico González.
Fecha: Martes 30 de abril.
Hora: 9:00 p.m.
Predicador invitado: Pastor Mario Vega.
Invita: Misión Cristiana Elim.
¡No falte!

Esa era la cuña que se pasaba por Radio Restauración durante la semana antes de la vigilia de mujeres que se realizó el día martes 30 de abril de 2002 (1 de mayo es asueto en El Salvador). Mi esposa estaba entusiasmada, yo igual. Pero algo sucedió llegado el día, algo parecía frustrar ese anhelo, especialmente en mi esposa: Nuestro Marvin Josué, que para ese entonces sólo contaba con apenas 6 meses de edad, comenzó a dar síntomas de malestar en su salud, en minutos apareció la fiebre, luego vómito, momentos después la diarrea.

¡Oh no!... ¡Tanto esperar ese día para hoy tener que correr al hospital! Teníamos 2 opciones: 1) Aplicar medicamento y esperar su recuperación, implicaba no poder asistir al evento; a esa edad el bebé necesitaba ser amamantado, y yo no era el indicado para el cuidado en estas circunstancias, y 2) Desafiar la adversidad e ir a la vigilia contra la lógica. A mi manera de ver las cosas ¡La frustración en mi esposa parecía inminente!

Yo pues, como todo un hombre de fe y siervo de Dios jeje, dije a mi esposa: "No creo que sea conveniente exponer el bebé al aire de la noche, es una vigilia y el estadio no es techado, mejor no vaya porque el niño se puede poner peor". Considero que cualquier persona con cordura hubiera dado el mismo consejo, pero mi esposa me contestó con voz firme: "¡Yo voy a ir a la vigilia Stanley!, ¡me lo llevo!, ¡yo sé que Dios me lo va a sanar!".

Al ver la resolución firme de mi esposa, dije en mi corazón: "Es mejor dejarla ir, ella tiene convicción que Dios sanará a Marvin; no quiero ser tropiezo a su fe ya que la Biblia dice: Ay del que sirve de tropiezo, mejor es que le aten al cuello una piedra, y lo arrojen al mar." Así que, decidí apoyarla confiando en El Señor y respetar su determinación.

Esa noche no dormí tranquilo, quería estar con Daysi pero el evento era sólo para mujeres; daba vueltas en la habitación yo sólo, Melvin y Katherine estaban dormidos en su respectiva habitación. Finalmente, como a las 11:00 p.m. me recosté en la cama con la radio junto a mí para monitorear el evento; estaban transmitiendo testimonios de mujeres madres sufridas, y cómo éstas habían logrado salir adelante con la ayuda de Dios ante esposos alcohólicos que las maltrataban y les impedían ir a la iglesia, maltratos físicos y verbales de su cónyuge, abandono, hijos en problemas de drogación y pandillas, en fin, era para no perderse la transmisión de la radio.

Transmitieron la prédica del pastor Mario Vega, estuvo ¡reconfortante! Al final, como a la 1:00 am, ya de madrugada, el pastor Vega hizo la tan esperada oración por las madres que sufren maltrato físico y verbal, así como abandono de sus esposos y de sus hijos, oró por las madres que tenían hijos enfermos (ese momento era para nosotros), y también por aquellas madres que estaban pasando depresión a causa de problemas económicos y enfermedades. En fin, fue una vigilia muy pero muy especial. Ciertamente no asistí físicamente, pero me gocé como si hubiese estado ahí, recibí gran bendición, pues mi fe se fortaleció.

Al amancecer, yo esperaba a mi esposa para saber qué había sucedido... ¡Sorpresa!... Mi esposa volvía con la sonrisa de oreja a oreja.... ¡Marvin estaba más fresco que una lechuga, no había fiebre, no había diarrea, no había vomitado más... La infección había desaparecido. ¡Gloria a Dios!



Bien dicen que los cristianos somos "algo locos y atrevidos". Y es que se necesita un poco de locura para hacer las cosas que hacemos a causa de nuestra fé; desafiando a veces las leyes de la naturaleza con tal de honrar a nuestro amado Jesús, es como hemos visto su mano poderosa en nuestras vidas.

Cuando por los medios humanos no es posible, confiando en Él lo hemos logrado.

Hasta el momento en que escribo esta historia, nuestro Marvin Josué no ha vuelto a enfermarse, llegan gripitas pero se van pronto. ¡Bendito el que vive para siempre!

Esta es una más amigos y amigas, hermanos y hermanas lectores(as) , una más de muchas que me gustaría compartir con ustedes, espero algún día poder traerlas a este blog. ¡A Él sea la gloria!... ¡Gloria a Cristo!

En Marcos 9:23: "Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible."

Hebreos 11:6 dice: "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."

Espero que esta historia le ayude a creer más en Dios, que nuestro Dios cuida de sus hijos e hijas, y que nunca nos abandonará sabiendo que estamos en problemas, aunque estos parezcan imposibles, en Dios hay solución. Amén.


¡Que Dios le bendiga!

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El poder que tiene un canto cuando alaba Al Señor

martes, 1 de septiembre de 2009

Hoy quiero compartir una experiencia de mi vida personal, que igual a las anteriores, ésta también marcó mi vida para siempre; y no sólo la mía, sino la de mi esposa también. Esta historia está relacionada con la chispa que encendió la mecha y nos impulsó para que propusiéramos en nuestro corazón buscar una iglesia donde congregarnos.

Era un sábado, me preparaba para ir a la oficina. Al acercarme a la puerta, nuestra vecina de al lado que era cristiana, estaba escuchando en su grabadora una alabanza de los hermanos Chacón, la alabanza que escuchaba era "YO TENGO UN SALVADOR".


Click en Play para escuchar.

Normalmente hubiera salido como de costumbre, pero esta vez algo llamó mi atención: ¡Mi esposa la estaba cantando!, lo cual me dejó sorprendido sobremanera. No pude evitar irme a trabajar sin hacerle la pregunta: ¿Conoce usted esos cantos?, a lo cual me contestó: Si claro, cuando eramos niñas mi hermana y yo ibamos todos los días a la iglesia de nuestro vecindario; ¿¡en serio!? -le contesté con cara de asombro, es que yo también asistí a una iglesia cristiana cuando era niño, también conozco esos cantos -proseguí. No sabía que usted conocía esas alabanzas. Claro, nunca habíamos abordado ese tema desde que nos casamos, era la primera vez, fue toda una bomba para mí.

Hice una pausa y le pregunté mirándola a los ojos: ¿Y por qué no me lo había dicho antes? ¿Por qué no me había dicho que había sido cristiana?, de haberlo sabido desde antes hubiéramos ido a una iglesia, a lo que me interrumpió: Porque estaba esperando que de usted saliera la iniciativa -exclamó.

¡Guao! dije en mi corazón, hacía aproximadamente un mes atrás yo había estado experimentado el trato de Dios conmigo en lo más profundo de mi ser. Por lo que se había despertado en mi, una sed de Palabra de Dios, y había estado orando pidiéndole a Dios que me concediera encontrar un lugar donde congregarme. Pero esa etapa la narraré en otro capítulo.

Esas palabras de mi esposa fueron la mecha que encendió mi determinación por planear en serio y en familia buscar una iglesia donde congregarnos. -Así que le dije: ¿Qué le parece si a partir del 1 de enero del próximo año nos tomamos como primer punto de agenda la salvación de nuestra alma, y buscamos una iglesia donde congregamos?, a lo cual ella afirmó con alegría: Está bien!; entonces le dije: Prioridad para el próximo año "La salvación de nuestras almas". Esa conversación ocurría un 26 de diciembre.

A todo esto mi vecina no se daba cuenta lo que estaba ocurriendo en nosotros; estoy perfectamente convencido que no fue la vecina, sino Dios en su llamamiento usó ese canto para llamarnos. La letra de ese canto es una confesión de fe que influyó en nosotros para tomar en serio que teníamos que volvernos a Dios.

La mayoría de veces no logramos medir los efectos que tienen nuestros actos en las demás personas; de ahí que bien podemos ser de bendición o maldición para ellas. Para el caso, estoy seguro que mi vecina ni cuenta se dio, que ese canto fue para nosotros la bendición que hizo despertar nuestra conciencia, y fue la mecha que encendiera el fuego de Dios en nuestras vidas.

Estoy convencido que Dios tiene un trato especial con cada uno de nosotros, un día y una hora señalados para su llamamiento; por eso querido amigo y amiga, cuando Dios le motive a buscarle, no dude en venir a Él, porque en su palabra está escrito:

"Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera." Juan 6:37; y también dice: "Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano." Isaías 55:6.

Probablemente usted es un hijo o hija de Dios, y procura servirle a Él evangelizando a las personas que no conocen a Jesús como lo manda su Palabra; pero no olvide que a veces, una alabanza, una frase, quizá una notita, o hasta un folleto por pequeño que sea, puede ser el fósforo que Dios está esperando que usted encienda para llegar al corazón de las personas.

El pastor Mario Vega cuenta en su testimonio, que fue un pequeño folleto sobre una mesa, lo que despertó en Él curiosidad por escudriñar en la Biblia sobre los mandamientos del Señor, sin ser él un verdadero cristiano; ahora es uno de los predicadores que Dios ha usado para testimonio a muchas naciones.

"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié." Isaías 55:10-11 (RV1960)

¡Sigamos adelante proclamando las buenas de salvación, nunca sabremos hasta dónde Dios llegará al corazón de las personas por el esfuerzo que usted hace.

Espero que este relato haya sido de bendición para su vida.

¡Que nuestro Señor Jesucristo le guíe y bendiga!

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No son las personas, sino un espíritu detrás de ellas.

sábado, 22 de agosto de 2009

"No son ellas Daysi, es un espíritu que está detrás de ellas manipulándolas para poner tropiezo en nosotros al hacer la obra de Dios, Satanás quiere que nos sintamos mal y que cerremos la reunión, tenemos que cuidar de no entrar en discordia con ellas, debemos hacer la guerra orando."

Esas palabras dije a mi esposa con toda convicción en El Señor luego que nuestra vecina, que tenía su casa frente a la nuestra, decidiera junto a sus 3 hijas elevar el volumen de su equipo de sonido y organizar un baile improvisado en la entrada de nuestra casa, impidiendo el acceso de las personas que transitaban el camino, como también el acceso a la entrada de las personas que nos visitarían al momento de la reunión; no faltaba más, eso sucedía a escasos minutos que iniciáramos en nuestra casa la reunión familiar (llamada ahora reunión de célula).

Como lo describo en la portada de este blog, mi vida está llena de experiencias sobrenaturales en Dios, y gracias a Él he podido discernir qué decisión tomar en momentos difíciles cuando se trata de hacer la obra de Dios. No digo que sea un gran evangelista, o algún servidor de renombre, no, a lo que me refiero, es que como cristianos, muchas veces enfrentamos dificultades o estorbos cuando hacemos la obra de Dios; y necesitamos depender de Dios para que Él nos limpie el camino por donde hemos de transitar.

Uno de los desafíos más grandes de todo servidor que trabaja con células de hogar, es saber cuidar su testimonio, pues el campo de trabajo evangelizar no es en tierras lejanas, sino nuestro vecindario; y se hace indispensable reflejar el amor de Cristo en el trato hacia las personas, para así poder dar testimonio eficaz al hablar de Jesucristo a los amigos.

Todos sabemos que es más fácil salir a predicar lejos, en comunidades donde no nos conocen; pero evangelizar en nuestro vecindario no es nada fácil, por el hecho que nuestros vecinos no nos pierden de vista todo el tiempo, y siempre buscarán una razón, una falla nuestra por pequeña que sea, para excusarse de asistir a nuestras reuniones de célula, o simplemente argumentar la famosa frase tan conocida: "Para ser como ustedes estoy mejor así"; y en muchas ocasiones, las personas tienen la razón, pues a veces cometemos errores de los cuales, cuando queremos dar testimonio de Jesucristo, nos lamentamos de hacer actuado mal con un amigo o vecino.

Siguiendo con el relato anterior, recuerdo que le dije a mi esposa: "Esto no viene de Dios, hay un espíritu en ellas que las hace actuar así, necesitamos doblar rodillas".

Decidimos encerrarnos con mi esposa un momento y oramos asi:

"Padre Nuestro que estás en los cielos, sabemos que no somos perfectos, pero estamos por iniciar la reunión y seguramente en algo estamos fallando, por favor perdónanos y ayúdanos porque hay un estorbo diabólico justo a la hora que vamos a hacer tu obra, desvanece ese aire de enemistad que hay en nuestros vecinos, limpia el camino porque sólos no podemos hacer tu obra, te lo rogamos en el nombre de Jesucristo. Amén."

Para no hacerles larga la historia, me retiré para llevar a los vecinos que momentos antes habían sido invitados a la célula, la cual por la gracia de Dios, se desarrolló en un ambiente tranquilo, porque las vecinas ya habían apagado el sonido y habían cerrado la puerta. Gloria a Dios.

Otro día les contaré una experiencia que tuvimos con estos vecinos y de cómo logramos vencer ese espíritu de contienda que se había levantado contra nosotros.

Reflexión: Cuando una persona se encienda en enemistad contra usted, por cuanto usted es un cristiano nacido de nuevo, y una buena actitud no funciona, no se preocupe, la persona sólo está siendo utilizada por Satanás, debemos orar por esa persona para que Dios nos limpie el camino. Ningún diablo puede resistir al ayuno y la oración, si es con nuestro cónyuge, mejor.

Hay que tener presente siempre esto:

"Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes." Efesios 6:11-13 (RV1960)

¡Que Dios le bendiga!
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Blogs sobre reuniones de célula:
Ayuda para líderes célulares.
Células Que Se Multiplican.

Bienaventurados los limpios de corazón porque verán a Dios.

"Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios." Mateo 5:8

Sin lugar a dudas, este ha sido uno de los pasajes bíblicos que más han marcado mi vida. Debo admitir que por muchos años no lograba comprender la grandeza de estas palabras, aunque lo había leído muchas veces; sin embargo, se necesita sencillez para comprender lo grande de estas palabras.
Muchas veces, en nuestro afán por conocer a Dios damos más valor a los estudios teológicos, escatológicos y hermenéuticos, (no digo que no debamos dar importancia a ellos); pero lo que pienso, es que nos llenamos más de teoría, y olvidamos que Dios se manifiesta en nuestra vida de formas tan palpables y diversas, que a veces ni cuenta nos damos que Dios nos bendice en cada detalle a nuestro alrededor.


Recuerdo una ocasión, que por nuestro negocio de cereales, mi esposa y yo estábamos hartos por la plaga de ratones; estos animalitos tan pequeños nos tenían hasta la saciedad; no sólo eran molestos por las noches, sino que terminaban con nuestra mercadería, y lo peor, ¡no encontrábamos quién nos regalara o nos vendiera un bendito gato!

Un día hice una pausa y le dije a mi esposa con aire de serenidad: Daysi, nosotros no encontramos un gato porque no se lo pedimos al Señor, pidamos al Señor y seguro encontramos uno". Ese mismo momento nos tomamos de la mano y nos arrodillamos en nuestra habitación, e hicimos esta oración sencilla:


"Señor por favor mándanos un gato porque ya no aguantamos esta plaga de ratones, por favor en nombre del Señor Jesucristo te lo pedimos, amén."

No lo van a creer, pero no habían pasado 5 minutos cuando a nuestro negocio llegó un Señor a quién no conocíamos, y nos dijo que le habían pedido que se deshiciera de un "gato amarillo"; mi esposa y yo nos miramos el uno al otro, y supimos que Dios nos estaba respondiendo. Seguramente el gato era despreciable para alguna familia, para nosotros una bendición. Toda una autoridad en casa cuando de ratones se trata, así que nos quedamos con él.


Desde entonces, aprendimos que muchas veces no recibimos lo que necesitamos porque no lo pedimos al Señor. Ese día pude darme cuenta que Dios cuida de nosotros, aún en los menores detalles. Vimos la mano de Dios... ¡Vimos a Dios!...

El punto que quiero resaltar amigo lector, es que Dios es tan lindo, que se manifiesta en cada detalle de nuestra vida. Él siempre está al lado de los que le piden con corazón sencillo y limpio.

Podría escribir un libro contandoles pequeñas historias de experiencias sobrenaturales que han acompañado mi vida de cristiano, y que dan testimonio de lo real, amoroso y cuidadoso de nuestro Dios para con sus hijos.

Con todos el Señor se manifiesta -¿Qué se necesita para verlo?: Tener un corazón limpio.

¿Qué necesitas para tener un corazón limpio?... Ser como un niño.

¿Cómo es un niño?

Un niño no miente, un niño es sencillo, no odia, no guarda rencor, no está lleno de soberbia, ni arrogancia, ni vanidad, ni codicia, no es iracundo, un niño cree todo lo que sus padres le enseñan, un niño no tiene dificultades para creerle a Dios.

Jesús dijo: "Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos." Mateo 19:14 (NVI)

Recuerda, El Señor se manifiesta de muchas maneras: En el cantar de las aves al amanecer cerca de tu casa, en cada flor del campo y tu jardín, en el perro que ladra cuando un desconocido ronda la casa con malas intenciones, etc.

Vivamos con gratitud sabiendo que tenemos un Dios que nos ama, e hizo todas las cosas bellas para que las disfrutemos y apreciemos el regalo de la vida.

¡Dios te ama!


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Mami oremos para que Jesús me sane.

miércoles, 15 de julio de 2009

Eran aproximadamente la una de la madrugada de un mes de marzo del año 2002, cuando la pequeña Katherine Esmeralda en ese entonces de 3 años, sentada a la cama de su habitación comenzó a decir:

¡Mami, oremos para que Jesús me sane!

Desde luego que esas palabras nos despertaron a ambos, encendimos la luz de nuestra habitación y fuimos a la habitación de la pequeña.

Al verificar, la nena estaba con fiebre alta; el día anterior le habíamos suministrado medicamentos para combatir la infección, pero la fiebre había vuelto, lo que significaba que habían problemas. Los que son padres igual que yo, sin duda comprenderán que estas situaciones no dejan de preocupar, sobre todo por la hora: casi media noche.

Siempre hemos sido una familia unida, y en esa época como miembros activos en Misión Cristiana Elim, mi esposa era anfitriona y yo líder de célula de hogar; y sabíamos que el Dios al cual servíamos era un Dios de poder, por lo que muchas veces habíamos sido testigos de sanidad por la oración; sólo que esta vez, lo que nos sorprendió fue la fe de esta pequeña al hacer su petición: ¡Mami, oremos para que Jesús me sane!", eso fue para mí ¡Impactante!.

Mi esposa se sentó junto a ella e hicieron una oración sencilla que duró no más de 1 minuto. Después, la bebé se recostó en su cama como "confiada que iba a recibir sanidad del Señor", y pues, satisfechos nos fuimos para nuestra habitación; sin embargo, no pudimos quedarnos dormidos de inmediato, sino que quisimos monitorear cómo seguía la situación de salud de nuestra hija.

Para sorpresa, ni nosotros sentimos el momento en que nos quedamos dormidos. Al despertar del nuevo día, supimos que la pequeña había experimentado sanidad en la oración. Razón por la que dimos gracias al Señor, al haber puesto esa fe en la pequeña de 3 años.

Dios a través de la historia ha demostrado que tiene la capacidad de contestar las peticiones de sus hijos por sencillas que estas sean; sólo se necesita confiar en Él.

La Palabra de Dios dice: "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios." Mateo 5:8

"Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye." 1 Juan 5:14

¡A Dios sea la gloria!

¡Que Dios le bendiga!
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No creo que sea malo conservar mi revólver ahora que soy cristiano.

martes, 21 de abril de 2009

"Ahora que soy cristiano, no estoy seguro si será correcto seguir conservando mi revólver en casa; pero lo voy a conservar por si acaso, ya que la delincuencia está terrible en nuestras comunidades."


Sin duda que uno de los elementos con los que todo cristiano deberá enfrentarse cuando viene al Señor, son los elementos de conciencia, dicho sea de paso, la Biblia los menciona en repetidas ocasiones.

Cuando el Señor Jesucristo me trajo a sus pies, comenzó en mí una lucha interna en todo mi actuar. Una de esas cosas, fue tener que decidir si continuar o no conservando mi revólver Smith & Wesson, acero inoxidable, 38 special, cañón largo, con todos sus accesorios: funda, recargador, cangurera.

Recuerdo la primera vez que me vi entusiasmado en comprarlo, adquirirlo fue como cuando al niño le compran el juguete nuevo que tanto ha deseado por años. Anteriormente había sido portador de un arma de fuego como funcionario de una empresa, era parte de mi rol de trabajo debido al constante traslado y custodia de efectivo.

Recién convertido pasaron los días, las semanas y los meses; y poco a poco mi lucha interna era cada vez más intensa. Mi "yo" deseaba encontrar argumentos bíblicos que justificaran quedarme con él, pero algo en mi interior no lo aprobaba, no sentía paz, al punto que me sentía impulsado a buscar en mi biblia la respuesta de Dios.

Buscando, recordé que en cierta ocasión le hicieron una consulta a Juan El Bautista, fueron unos soldados romanos, quienes eran personas que usaban armas (espada, lanza, escudo, etc):

"Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario. Lucas 3:14

La respuesta del profeta me daba un punto a favor para sostener lo que yo deseaba, ya que no se les pedía abandonar el empleo, ni dejar de portar sus armas para ser salvos; ...pero ¡otra vez!, en mi mente volvía la duda y a la vez ¡la afirmación!:

"¡Pero estos hombres eran servidores del gobierno romano!, por ley debían usar las armas, era su rol, su deber proteger a los intereses del imperio, lo hacen por necesidad del trabajo como medio de subsistencia, son empleados; es algo así como los miembros del cuerpo policial del gobierno en nuestros tiempos", pero mi caso es distinto, es personal, ¿será que mejor me deshago de mi revólver, porque se supone que como cristiano es Cristo quien me cuida?
Esa afirmación me quemaba cada día y no me dejaba en paz; era algo como tener que elegir entre o confiar en Cristo, o en el revólver para el cuido de mi familia y yo.

Un día, viajando hacia la casa de mis suegros, simplemente me puse a meditar en esto:

"Y si en estos momentos un grupo de delincuentes decidieran asaltar el autobús, y sacaran sus armas... ¿Qué haría yo?... ¿Sacaría mi revólver?.... ¿Sería capaz de dispararle a los delincuentes o lo escondería?... ¿No será que a lo mejor ellos me matan primero, hieren a más personas y se llevan el revólver?

Eso, definitivamente me hizo tomar conciencia que portar un arma de fuego, al menos en mi caso personal, no era saludable. Además en esos días encontré una revista que publicaba unas estadísticas en las que afirmaba, que de cada 3 familias donde hay un arma de fuego, en 2 de ellas ocurre un accidente por manipulación del arma, ya sea por curiosidad de los niños, o que al padre de familia se le va un disparo por descuido, ¡eso me asustó!

Para esa época, todavía no había desarrollado una confianza directa con mi pastor, y mejor dicho, no me atrevía a pedir consejos a nadie todavía; así que decidí "superguardarla" en un lugar que no fuera posible alcanzarla a los niños, ni aún para mí sería fácil accesar a ella.

Al cabo de un año ya como líder de una célula de hogar, me sentía con la gran necesidad de ser cada día mejor al servicio de Dios; entonces decidí consultar a Dios para que me ayudara a ser mejor, porque sentía que debía descubrir en mí cosas que no le agradaban, y sin duda yo no me daba cuenta de ellas. Así que decidí pedirle con toda sinceridad y de todo corazón al Señor que me iluminara y me guiara de cómo hacer mejor su voluntad. Mi oración fue así:

"Señor, tu sabes que no soy bueno en esto como líder, pero quiero agradarte y sin duda, se que hay en mí cosas que a tí no te agradan; por ello quiero perdirte Señor, que me guíes, que me ilumines, y que me muestres las cosas que de mi no te agradan y que Tú desearías que yo corrija. Se que hay cosas que no me las veo a mi mismo, por favor Señor, muéstrame tu voluntad."

Esa oración la hice por 15 días, después de los cuales tuve un sueño en los que el Señor me mostró 3 cosas, una de ellas y es la que quiero narrar ahora, fue la siguiente visión:

"Me veía predicando en una zona rural, con mi biblia abierta y ante la mirada de todas las personas, y cuando caminaba, sentí que cargaba mi revólver en la bolsa de mi pantalón, escondido lo más que podía pero que al dar el paso, el mango de éste saltaba y se hacía visible, y por más que trataba de ocultarlo siempre saltaba a vista de todos. La gente comenzó a decirme que era un hipócrita, que ¡cómo era posible que alguien que decía predicar un evangelio de paz simplemente andaba un arma de fuego para matar!"

En el mismo sueño comencé a sentirme avergonzado por mi actitud, cuando desperté, inmediatamente supe en mi corazón que El Señor me había revelado lo del revólver, que para esos días ya ni me acordaba que todavía lo guardaba bien escondido, no había dudas, ya no debía tenerlo. Así que la primera decisión que tomé ese mismo día, fue deshacerme de el, cuando lo hice, una gran paz inundó todo mi ser. Supe que como cristiano había tomado la mejor decisión, confiar completamente en El Señor. Su palabra lo dice: "El Angel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende" Salmo 34:7

Fue una de mis primeras experiencias en la vida cristiana, esta vez aprendí varias cosas:
  • Dios es real,
  • Dios quiere que aprendamos a confiar en El, eso requiere convicción, es decir, tener una decisión firme,
  • Hay que saber orar, pedir según su voluntad,
  • Hay actitudes nuestras que, aunque parezcan correctas, no son la voluntad de Dios,
  • Si lo que hacemos no nos da paz, no es aprobado por Dios,
  • Dios puede hablar por los sueños, aunque no todos son necesariamente una revelación de Dios,
  • Cuando Dios habla en sueños, da convicción, no te sientes confundido,
  • Si Dios revela su deseo hacia tí, obedécelo,
  • Puedes pedir su guianza si deseas mejorar tu relación con Él,
  • Dios escucha la oración sincera, no necesariamente tiene que ser tan extensa.
  • Dios quiere que seamos despojados del viejo hombre,
  • Por muy buenos que creamos que somos como cristianos, sin duda que a los ojos del Señor hay cosas que debemos cambiar todavía,
  • La oración más sencilla, si va con fe, con sinceridad y según su voluntad, Dios siempre la contesta.
Esta historia no me la contaron, es parte de mi vida personal en mi relación con el Señor Jesús; me reservo de opinar en el caso de aquellos que siendo cristianos usan algún arma.
Este caso es muy personal, es parte de mi convicción y me ha enseñado a vivir sin temores ni preocupaciones donde quiera que voy, pues desde ese día supe que Dios tiene la capacidad de cuidarme si confío en Él; Él ha prometido guardar a los que confían en Él. Tomé la decisión de confiarle mi vida y la de mi familia, y sin duda, puede cuidar de la tuya también.

Espero que este caso de la vida real haya sido de bendición para tu vida.

"Bienaventurado el varón que no se condena a si mismo en lo que aprueba". Romanos 14:22

¡Que Dios te bendiga!

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