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El siervo que hizo mover a Dios a misericordia.

lunes, 28 de enero de 2013

Un siervo de Dios enfermó de muerte, su cáncer era maligno. Dios había decretado llevárselo. Pero este hombre se aferró a la vida apelando a la misericordia de Dios, y a los años de buen servicio que a Dios había prestado.

Escuchando El Señor su oración, fue movido a misericordia y alargó sus días. El nombre de este hombre: Ezequías.

No importa la enfermedad, si amamos a Dios, podemos venir como Ezequías ante El Trono de la gracia; no a exigir, sino en ruegos y súplicas a implorar Su misericordia. Y Dios, que es misericordioso, puede mover Su mano en favor del enfermo y prolongar sus días.

Esta es la historia:

En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.

Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro.

Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:

Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.

Y te libraré a ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y a esta ciudad ampararé.

Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho:

He aquí yo haré volver la sombra por los grados que ha descendido con el sol, en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y volvió el sol diez grados atrás, por los cuales había ya descendido. Is 38:1-8


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Aún no ha dictaminado el que tiene la última palabra

viernes, 20 de abril de 2012

Hay momentos en nuestra vida, cuando parece que toda puerta se nos cierra. Momentos de dificultad, de enfermedad donde parece no haber esperanza, y los dictámenes humanos sólo confirman lo que temíamos, lo lógico, lo que era de esperar.

En momentos así pareciera que ni llorar sirve. Pero ante todo, hay algo que debemos recordar, y es que aunque todo parezca perdido, aún no ha dado si dictamen El que tiene la última palabra: DIOS.

Dios siempre ha sido, y sigue siendo la única, y en muchos casos la última esperanza para el ser humano, no importa cuán pecador éste sea.

Mientras aún respira el ser humano, siempre habrá una puerta abierta, y alguien esperando y dispuesto para recibirle y darle todo su amor: JESUCRISTO.

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Los cuidados Del Señor

lunes, 12 de septiembre de 2011

Mientras salimos a hacer nuestras labores, muchas veces fuimos atacados por Satanás, pero la mano poderosa de Dios siempre estuvo ahí para librarnos sin que lo notáramos.

Estuvimos expuestos a peligros de demonios, que por órdenes de Satanás quisieron matarnos o simplemente impedir que cumpliéramos con alguna misión que Dios nos encomendó.

Si tan sólo pudiéramos decirle a Dios que nos muestre el video de lo que nos aconteció durante el día en los niveles espirituales, veríamos las batallas que sus ángeles libraron en favor nuestro contra los poderes de las tinieblas; muchas de ellas fueron batallas espirituales en las regiones celestes, no con uno, sino contra legiones; no contra soldados rasos del diablo, sino contra principados, potestades, gobernadores de las tinieblas; por ello es necesario que andemos siempre preparados con las armas espirituales como lo dice Efesios 6.11-18

Es hermoso saber que nuestro Dios pelea por nosotros en los niveles celestiales para guardar nuestras vidas. Las mayores batallas contra los creyentes son espirituales y Él las gana por nosotros. Algunas promesas las encontramos en el Salmo 34:7, 1 Juan 5:18, Salmo 91 entre otras.

Mi deseo con este pensamiento, es que recordemos siempre agradecer al Señor cada día el habernos permitido volver a casa, y por haber cuidado de nuestros seres queridos mientras estuvimos ausentes, y más aún: Por cuidarnos todo el tiempo sin esperar nada a cambio, más que nuestra gratitud y obediencia. ¡Gloria a Dios!


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