Huid de la fornicación.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Un esbozo acerca de esta práctica social, que es ya común entre jóvenes y adultos, casados y solteros, servidores y hasta predicadores en las iglesias.


Como la mayoría sabemos, uno de los errores más comunes del creyente, es exponerse al pecado de la fornicación por medio de las tentaciones sexuales, creyéndose auto-suficientes y que todo está bajo control.

Pero, a parte que debemos orar siempre para no caer en tentación (Mt 6:13), también encontramos en La Palabra del Señor, que una forma eficaz que muchos usaron para salir librados de cometer este pecado fue: "Huir". (Gn 39:12).

El pecado de fornicación era duramente castigado en el Antiguo Testamento con pena de muerte (Deut 22:13-21). Pero, aunque parezca cosa de un viejo pacto, por cuanto vivimos en la era de la gracia, la misma pena sigue vigente hoy para el pecador, (Ap 21:8); la diferencia está en la oportunidad de arrepentimiento que Cristo nos da, y que la pena no se ejecuta inmediatamente, sino que será aplicada después a los pecadores: en el día del juicio.

Pero HUIR podría significar:

    No intentar jugar con el pecado exponiéndose a él; más bien, correr lejos evitando las circunstancias, tanto como sea posible.

Quizá también podríamos entenderlo como:

    No coquetear; es decir, no tomar iniciativas que propicien la consumación del mismo. Como ejemplo pudiera ser, no utilizar palabras dulces y amables a la persona del sexo opuesto que nos atrae, sólo para llamar su atención.

Aplicado a los novios pudiera ser como:

    No salir como novios a lugares solos, donde puedan darse las circunstancias para los abrazos, besos y caricias, que luego al excitar los demás sentidos desatan los deseos sexuales y hacen perder el control.

Como adultos en general:

    Evitar encuentros a solas con personas del sexo opuesto; sobre todo, si hay atracción entre sí. No importa si son casados, solteros, viudos, divorciados. Con más razón si son servidores en La Iglesia; pues con las tentaciones no se juega, a ellas hay que HUIRLES.

Recordemos que... Fornicación, es toda unión sexual entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio.

Veamos algunos ejemplos en La Biblia:

Lo practicó José:

    «Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y HUYÓ y salió.» (Gn 39:12).

Lo aconsejó el apóstol Pablo a Los Corintios:

    «HUID de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.» (1 Co 6:18).

El consejo del apóstol Pablo a Timoteo:

    «HUYE también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.» (2 Ti 2:22).

En fin, la clave no es enfrentarlo, sino HUIR de él; es la única forma de salir victoriosos. Y recordemos que hay promesa para los que se mantengan firmes a pesar de la tentación:

    «Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.» (Stg 1:12).

¿Entonces?

SOMETÁMONOS a Dios en oración (Mt 26:41) y podremos RESISTIR al diablo (St 4:7) HUYENDO de las tentaciones (2 Ti 2:22); y agarrémonos de la mano del Señor para no caer (Mt 6:13), porque Él mismo lo dijo: "...separados de mí nada podéis hacer." (Jn 15:5).

Recordemos que la oración sigue siendo un arma poderosa para vencer en toda circunstancia:

    «Vosotros, pues, oraréis así: ...Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.» (Mt 6:9,13).

    «Velad y orad, para que no entréis en tentación...» (Mt 26:41).

Porque orar, es también HUIR de las tentaciones, las cuales hacen caer a muchos en el pecado de fornicación.

¡Que El Señor te bendiga!

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