Consecuencias de no vivir lo que se predica.

sábado, 23 de febrero de 2013

El semáforo se puso amarillo, justo cuando él iba a cruzar en su automóvil, y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la luz roja, acelerando a través de la intersección.

La mujer que estaba en el automóvil detrás de él, estaba furiosa. Le tocó la bocina por un largo rato e hizo comentarios negativos en alta voz, ya que por culpa suya no pudo avanzar a través de la intersección. Y para colmo, se le cayó el celular, y se Le regó el maquillaje.

En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el cristal del lado. Allí, parado junto a ella, estaba un policía mirándola muy seriamente. El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba, y la llevó a la comisaría donde la revisaron de arriba abajo. Le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una celda.

Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus efectos personales:

—Señora, lamento mucho este error—, le explicó el policía.

Le mandé a bajar mientras usted se encontraba tocando bocina fuertemente, queriendo pasarle por encima al automóvil del frente, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces. Mientras la observaba, me percaté que de su retrovisor cuelga un Rosario, su carro tiene en su bumper un sticker que dice: "¿Qué haría Jesús en Mi lugar?", su tablilla tiene un borde que dice: "Yo escojo la Vida", otro sticker que dice: "Sígueme el Domingo a la Iglesia", y, finalmente, el emblema cristiano del pez. Como es de esperarse, supuse que el auto era robado.

Esta simpática historia muestra la importancia de ser coherentes entre lo que creemos, y lo que hacemos. Para ser cristiano no basta con ir a la Iglesia los domingos, o leer la Biblia de vez en cuando; porque el cristianismo es un estilo de vida: el estilo de vida de Jesús. Así que, la próxima vez que vayas en el auto, o de compras al supermercado, o te encuentres atendiendo algún cliente, recuerda que el mundo te está mirando, y espera ver a Jesús en ti.

Tomada de Imágenes Cristiana AVM con permiso.

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¡Nuestra esperanza gloriosa!

martes, 12 de febrero de 2013

A pesar de las pruebas y dificultades de esta era presente, a La Iglesia del Señor le espera un futuro glorioso (Tit 2:13; 1 Pe 1:4, Apoc 22).


La eternidad, la cual es como un UNO con CEROS infinitos a la derecha (10000000000000...), ¡será mucho mejor para los que le esperan! (Heb 9:28)

Somos aquí, como UNA FRACCIÓN del número UNO, como la flor del campo que hoy es, y mañana no está. (Sal 103:14-16)

¡Marchemos, pues, siempre firmes hacia adelante al encuentro de Nuestro Rey; Al blanco perfecto, que es Cristo Jesús!

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El siervo que hizo mover a Dios a misericordia.

lunes, 28 de enero de 2013

Un siervo de Dios enfermó de muerte, su cáncer era maligno. Dios había decretado llevárselo. Pero este hombre se aferró a la vida apelando a la misericordia de Dios, y a los años de buen servicio que a Dios había prestado.

Escuchando El Señor su oración, fue movido a misericordia y alargó sus días. El nombre de este hombre: Ezequías.

No importa la enfermedad, si amamos a Dios, podemos venir como Ezequías ante El Trono de la gracia; no a exigir, sino en ruegos y súplicas a implorar Su misericordia. Y Dios, que es misericordioso, puede mover Su mano en favor del enfermo y prolongar sus días.

Esta es la historia:

En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.

Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro.

Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:

Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.

Y te libraré a ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y a esta ciudad ampararé.

Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho:

He aquí yo haré volver la sombra por los grados que ha descendido con el sol, en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y volvió el sol diez grados atrás, por los cuales había ya descendido. Is 38:1-8


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Sólo cree.

Para la mente humana es lógico y más fácil esperar de Dios un milagro por hacer un sacrificio, que por tan solo creerle. Pero Él nos dice:

    No temas, cree solamente (Marcos 5:36). Si puedes creer, al que cree todo le es posible (Marcos 9:23).

En el pasado El Señor dijo (y lo dice hoy también):

Hastiado estoy de vuestros sacrificios... Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. (Isa 1:11-18).

Así que amigos, creamos al Señor, porque a Él le agrada todo el que le cree.


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