Cuando pareciera que los hermanos nos han abandonado.

viernes, 3 de junio de 2011

Dedico este post a los hermanos que están iniciando su carrera en la fe.

Cuando iniciamos nuestra carrera como creyentes en Jesucristo, seguramente tuvimos a nuestro lado un mentor, ese hermano o hermana que nos visitó constante e incansablemente durante los primeros días de nuestra conversión; lo hizo para ayudarnos a afirmar nuestra fe en este nuevo camino; estuvo con nosotros, y hasta pasó por alto nuestras ingenuidades como si no se diera cuenta.

Seguramente el tener tan cerca a alguien de la iglesia nos hizo sentirnos amados, mimados e importantes, y eso nos ayudó a creer que habíamos tomado la decisión correcta, y que mantenernos firmes en nuestra decisión de creer en Cristo no sería tan difícil.

Pero, conforme el tiempo fue transcurriendo, poco a poco fuimos experimentando un relativo distanciamiento de parte de esos hermanos; un alejamiento cada vez mayor: Dejaron de visitarnos, y hasta cierto punto fue perceptible la indiferencia hacia nosotros de como nos trataron antes, los mimos terminaron! Claro, habían cumplido con la misión pastoral encomendada de asistirnos y prepararnos para el siguiente paso: El bautismo en agua.

Lo que al principio parecía color de rosa, gozo y todo amor, ahora parecía que nos iban dejando solos; pero, no que nos hubieran abandonado, sino que ahora debían alejarse para que aprendiéramos a caminar por nuestra propia convicción. Ya no habían tantas consideraciones, teníamos que pasar de la leche al alimento sólido: ¡El servicio y la evangelización!

Y es que, recién salíamos de un mundo carente de valores, de poco afecto y podría decirse que falto de amor. De un mundo donde pocas veces nos tratan tan bien como lo habían hecho los hermanos cuando llegamos a la iglesia. Debo agregar que a muchos de nosotros, lo agitado de la vida no nos permitió disfrutar de un círculo de amigos tan estrecho y de confianza, libre de prejuicios, que nos acogiera y aceptara como éramos: malos e indiferentes a las cosas de Dios. Los Hijos de Dios, comprados con la sangre Del Cordero, y que ahora eran nuestros hermanos en la fe ¡lo habían logrado!

Pero... Conforme el tiempo seguía transcurriendo el desencanto era mayor, comenzamos a observar en la conducta de los que antes eran nuestros heraldos, comportamientos que no encajaban con el concepto que hasta entonces nos habíamos formado acerca de los evangélicos; aquellos que nos habían tratado con tanto amor e irradiaban la presencia misma de Cristo tenían celos por privilegios, enojos, caprichos y contiendas aún en el círculo de los servidores y hasta de los pastores; aquellas escenas seguramente nos trajeron la más grande desilusión, el mayor fiasco que uno se puede llevar en la vida. Todo el trato que habíamos recibido antes parecía un montaje, una apariencia, una falacia para atraer más miembros a la iglesia, una burbuja que se desvanecía ante nosotros: Los evangélicos no son lo que parecían ser.

¿Y ahora qué?

Esa es la pregunta que muchos se hacen. Algunos, lastimosamente no echaron raíces o no experimentaron la regeneración o nuevo nacimiento desde los primeros pasos, por falta de sinceridad hacia Dios y consigo mismos, o porque pensaron que el camino del evangelio es un camino de rosas sin espinas, y que siempre serían tratados con ternura, tal vez. Se quedaron sólo a recibir, sin darse cuenta de su gran necesidad ante Dios; pues, ante Él todos somos ovejas necesitadas, esa es la razón por la cual muchos se vuelven atrás, no maduraron nunca.

Ahora es cuando, la necesidad de una búsqueda personal con Dios se vuelve indispensable, es la única salida para crecer, para mantenernos firmes, para no desmayar; después de todo, aquellos hermanos que un día nos cuidaron también son ovejas y tienen sus luchas y problemas que afrontar y superar igual que nosotros.

Por lo grande de muchas congregaciones, hoy en día el pastor no alcanza a asistir a todas sus ovejas como quisiéramos o como debería; por lo tanto, la dependencia de Dios y el devocional por cuenta propia es lo que nos ayudará a mantener la mirada hacia el cielo, pues en la carrera hacia la patria celestial no hay retroceso.

Cristo dijo: "Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios." Lucas 9:62 RV60

Pero, no estamos sólos.

Aparentemente nos dejaron sólos, pero no es así, ahora comienza una etapa mejor. Los hermanos ya nos enseñaron a caminar los primeros pasos y a confiar en Dios hasta dar el paso de bautizarnos en agua, y lo hicieron lo mejor que pudieron, pero ahora necesitamos depender de Dios, será Él quien nos ayudará a crecer.

En esta etapa, para los que hemos experimentado el nuevo nacimiento, es cuando más experimentaremos aflicciones, batallas, dudas y temores, pero también gran gozo por las manifestaciones sobrenaturales de Dios; ahora clamaremos a Dios por cuenta nuestra y El Señor va a contestar nuestras peticiones más que nunca, lo hará para que aprendamos a confiar en la realidad de Su Presencia; pues a estas alturas los hermanos ya nos enseñaron a orar y a valorar la lectura de las Escrituras y congregarnos.

Aquí es donde muchos cristianos reciben respuesta aún a sus peticiones poco sabias, y muchas de ellas no es que vayan conforme a Su voluntad; pero Dios las contesta favorablemente para forjarnos carácter y darse a conocer a nuestras vidas como el Dios de ayer, hoy y siempre. Dios nos contesta para que creamos que Él es real y está a nuestro lado, y por ello se deja sentir más que nunca en nuestras vidas. Es una de las etapas más lindas del creyente.

Recuerde: Cuando parezca que estamos solos, no es que los hermanos nos hayan abandonado; es porque ellos también están en sus propias luchas para seguir en este camino de la fe.

Un día a Cristo lo abandonaron todos sus amigos justo en los momentos más difíciles para Él en el huerto, cuando Judas lo entregaba. Pero nunca estuvo sólo, Su Padre siempre estuvo con Él, y algo importante: Cristo nunca se llenó de resentimiento hacia sus discípulos, tampoco les reprochó cuando se les apareció resucitado.

Nunca estaremos solos, Dios que es fiel a Su Palabra ha dejado esa promesa, y aunque no siempre podremos sentir Su presencia, lo cierto es que siempre estará a nuestro lado para ayudarnos en los momentos más difíciles, cuando más lo necesitemos. Sigamos adelante y recordemos la promesa que nos hizo antes de irse:

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:19-20 RV60. Mire qué linda promesa ¿no lo cree?

Pase lindo día, y que Dios le bendiga.
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Los medios y el juzgar a los demás

martes, 31 de mayo de 2011

Con el surgimiento y desarrollo de las nuevas tecnologías, y la facilidad de acceso a la red, cualquiera de nosotros puede de manera fácil y gratuita, crearse un blog y comenzar a publicar todo cuanto sus dedos le permitan escribir, sea que no haya querido, o no le hayan permitido expresar en su círculo social. Desde un proyecto de vida o negocio, o bien la última noticia de su vecindario o su iglesia. Solo basta con echar un vistazo a la web para dar fe de ello, y encontrarnos un mundo sin fin de sitios que hablan, hasta de lo que va a morir la personalidad más importante del país.

Recuerdo la ocasión en que un catedrático nos dijo: Ustedes no saben nada porque no quieren, tienen al genio de la lámpara en sus manos: el internet. Pregúntenle y él les va a responder no tres, sino todas las preguntas que le hagan.

Pero, si bien los gigantes del internet como Google y Facebook entre otros, en nombre de la libertad de expresión nos permiten publicar nuestras ocurrencias, tampoco deberíamos usar estos medios como tribuna para escribir "en nombre de la verdad", pienso yo, ofensas o afirmaciones que desprestigien o dañen la imagen e integridad de otras personas, sólo porque no piensan o ven las cosas igual que nosotros. En todo caso, eso sería intolerancia y violencia, y es peor cuando se supone que la fuente que publica es "cristiana" o dice amar y ser seguidor de Jesucristo: El Príncipe de Paz.

Cada vez que publicamos algo, no sólo estamos expresando nuestro punto de vista, sino que, de alguna manera estamos influyendo en el lector a ver las cosas desde nuestra óptica; la cual, en la mayoría de los casos no es la mejor, o el margen de error es abismal. Por tanto, es mejor no juzgar a otros por el trabajo que hacen, aunque no lo estén haciendo como deberían a nuestro juicio.

Debido a ello, y conociendo Dios nuestra inclinación pecaminosa a juzgar a los demás, inspiró al apóstol Pablo a escribir lo siguiente en el Libro de Romanos:

"Algunos de ustedes dicen con orgullo que son judíos. Se sienten muy seguros porque tienen la ley de Moisés y están orgullosos de su Dios. Creen saber lo que Dios quiere, y cuando estudian la Biblia aprenden a conocer qué es lo mejor. Se sienten muy seguros al decirles a los pecadores lo que deben hacer para ser salvos. Y como tienen la Biblia en la mano, se creen maestros de los ignorantes y de los inexpertos, dueños de la verdad y del conocimiento.
Pero, ¿cómo pueden enseñar a otros si ustedes mismos no aprenden primero? ¿Cómo pueden enseñar que no se debe robar, si ustedes mismos roban? Dicen que todos deben ser fieles en el matrimonio, pero ustedes mismos son infieles. Odian a los ídolos, pero roban en los templos de esos ídolos. Están orgullosos de tener la Biblia, pero no la obedecen y son una vergüenza para Dios.
Tiene razón la Biblia cuando dice: La gente de otros países habla mal de Dios por culpa de ustedes mismos". Romanos 2:17-24 (Versión Lenguaje Actual).

En razón de lo anterior, bien haremos en guardar prudencia antes de publicar notas con juicios implacables, despiadados o destructivos contra nuestro prójimo sólo por atraer visitantes, recordando siempre las Palabras sabias del Maestro cuando dijo:

"Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado." Mateo 12:36-37 RV60.

No obstante, estos medios nos brindan una maravillosa oportunidad de encausar a otros al conocimiento de Jesucristo como Señor y Salvador Personal; pero también de expresar lo que pensamos o sentimos respecto de los que dirigen nuestra organización religiosa, sea por falta de tiempo o porque sencillamente no tenemos acceso a ellas, siempre que sea en un marco de cordura y respeto podría abonar en resultados positivos. Me consta que muchas empresas tambalean, porque existen detalles pequeños pero no menos importantes que no se toman en cuenta, porque sus gerentes los desconocen, o simplemente porque no hay quien los conozca y los comunique a la autoridad respectiva.

Ninguna institución es perfecta, incluyendo la iglesia. No hay congregación donde no hayan problemas; sin embargo, hay inquietudes que por lo delicado de las mismas, es mejor expresarlas directamente a las autoridades respectivas y no publicarlas en estos medios. Si bien pudiera atraer gran cantidad de visitas por curiosidad, esto podría causar más daño que beneficios en el pueblo de Dios; lo cual, en un futuro nos haría enfrentar a la justicia divina siendo piedra de tropiezo a los santos, y a los siervos del Altísimo. Que El Señor nos libre de actuar así.

En conclusión, el visitante debería encontrar reflejado el carácter de Jesús en cada publicación. Esa paz, ese amor, ese carácter afable pero firme de Cristo, amoroso para con todos los seres humanos, pero de rechazo a toda maldad e injusticia; pues, el rol social de la iglesia es intrínseco con cada creyente que nace de nuevo, y de sus frutos se benefician toda la comunidad, por cuanto todos somos seguidores de un Cristo de bien, cuyo título también es PRÍNCIPE DE PAZ, no de contiendas.

A paz nos ha llamado el Señor, no ha hacer más difícil la convivencia entre los seres humanos, en una sociedad que agoniza por la carencia de valores, y por la esperanza de un futuro mejor.

Líbreme El Señor de ser piedra de tropiezo con mis publicaciones; antes bien, Dios derrame abundantes bendiciones sobre su vida y los suyos, y reciba esa paz que sobrepasa todo entendimiento, amén.

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¿A dónde quieres más personas?

lunes, 16 de mayo de 2011

¿A dónde quieres más personas: en tu iglesia o en el cielo? Esa pregunta me inquietó cuando la escuché de un predicador, que exhortaba a los miembros de su iglesia a no equivocarse al predicar el mensaje de salvación.

Vale la pena reflexionar por un momento sobre nuestra forma de vivir el evangelio, y cómo estamos predicando a las personas. Aunque con la proliferación de tantas denominaciones evangélicas, existen hoy en día iglesias al gusto de cada creyente, desde las más radicales hasta las más liberales que van al paso de la moda en la sociedad.

Pero, independientemente del tipo de congregación a la que asistan los miembros, existen en Las Escrituras valores no negociables (como lo dice un pastor amigo mío), valores que simplemente son los pilares del Evangelio, verdades que no se pueden cambiar. Como ejemplo veamos el pasaje de Juan 14:6 donde Jesús fue categórico al afirmar "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." Una verdad que deja sin argumentos a cualquiera de piense o trate de dar a entender, que existen otros medios de salvación para la humanidad distintos al de venir a Jesús.

Considero, que si bien no se trata de ofender a las personas, sí podemos exponer el mensaje de Cristo tal como Dios lo dejó en La Biblia para todo aquel sediento de Palabra de Dios; aunque eso signifique que muchos tengan que emigrar. Sea Dios con el poder de Su Espíritu que ministre la mente y el corazón de esas personas y las lleve al conocimiento de La Verdad; no obstante, somos llamados a interceder por los perdidos como sacerdotes de Dios (1 Pedro 2:9), a interceder por las almas que aún no conocen a Jesucristo como Señor y Salvador, o que simplemente no aceptan las verdades del Dios Viviente tal como están plasmadas en Su Palabra.

Haremos bien en escudriñar las escrituras con lupa, como lo afirman teólogos de reconocida reputación, y así enseñar; pues lo que está en juego no es menos, sino el destino eterno de las personas.

Un saludo.
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"Satanás no le teme a las mega-iglesias, le teme a ese grupo de hermanos constantes en la oración. – Anónimo"

La unidad de La Iglesia.

sábado, 19 de marzo de 2011

Una de las mejores frases que he leído es esta:
"PASTOR, TODA NUESTRA IGLESIA ESTÁ EN ORACIÓN POR USTED"

Esto no sólo demuestra el cariño de un creyente hacia su pastor, o el afecto y cariño de un consiervo, o quizá un amigo; sino también, deja ver la unidad de La Iglesia como Cuerpo de Cristo; de la cual, cada creyente ha venido a ser partícipe en este gran proyecto de Dios como piedra viva; esto a pesar de nuestras flaquezas y debilidades, por nuestra humana naturaleza todavía permanente en nosotros.

Estos miembros, también sufren y se duelen cuando un hermano que está dolido, o pasando alguna dificultad. No haciendo leña del árbol caído, sino amando como amó Jesucristo. No reprochando los errores, pues Cristo jamás le reprochó a la mujer adúltera cuando iba a ser apedreada, excepto que no pecara más. Corrigiendo con amor y mansedumbre, no sea que también nosotros seamos tentados.

Todo verdadero hijo de Dios, ha aprendido primeramente a amar (1 Co 13); pues el amor es la esencia misma de Dios, del cual somos ahora linaje adquirido por la Sangre del Cordero (1 Pedro 2:9); y no sólo a amarnos entre hermanos, sino también, amar a todos nuestros semejantes (Marc 12:31) Por lo cual, sabiendo de antemano que cada uno podemos ser tentados, no somos implacables con los errores de los demás (Gál 6:1).

Los cristianos creemos en la Restauración de las personas; pues aún hay esperanza, aún para el más infeliz de los pecadores, no importa el color ni tamaño del pecado (Isaías 1:18)

Esto, a su vez, es contrario a los que como Sambalat (Neh 4), siempre presente hoy en día, se mofan y tratan de desanimar a los que trabajan por la causa de Dios. Lo que no saben, es que con sus burlas y sarcasmos atraen sobre si mismos cada vez más el juicio de Dios. El Señor tenga misericordia de los tales.

La mira del mundo está sobre los cristianos atentos para juzgarlos; pero los creyentes no debemos juzgar, pues nuestro líder nos enseñó en Mateo 6:37: No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

El que tiene el Espíritu de Dios, comprenderá exactamente esta declaración de amor:

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.
(1 Co 13:4-8)

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. Jesucristo.
(Juan 13:37-38)

Gocémonos en la verdad, y que Dios cumpla sus propósitos en todo. Pues mientras esté en su trono, nada escapará a su control.

Que Dios le bendiga.
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