Cada uno de su buena voluntad

lunes, 10 de noviembre de 2014

«Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.» Romanos 5.8.

Un spot publicitario relacionado al acoso y maltrato sexual contra la mujer dice así:

"A LA FUERZA ¡NADA!"

Y, aunque me pareció un tanto gracioso y feminista, he llegado a la conclusión que eso también aplica a los seguidores de Cristo.

La Iglesia, en su afán por cumplir con el Gran Mandamiento encomendado por nuestro Señor (como debe ser), de ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura, a menudo comete errores, sí, uno de ellos al tratar de presionar a las personas para que acepten a Cristo como su Señor y Salvador Personal, cuando en realidad las personas no desean hacerlo, posiblemente porque no sea su tiempo.

Al insistir, les presionamos; y esto viene a ser un error frecuente en el trabajo evangelizador. La Biblia dice que todo tiene su tiempo, y que nadie debe venir a Jesús a la fuerza, presionado o por obligación, sino por amor.

Hay personas que asisten a la iglesia en busca de una respuesta a la necesidad de su alma, otras por cortesía, otras por curiosidad, y otras, porque simplemente quieren quitarse de encima al servidor de la iglesia que por mucho tiempo les ha invitado y no deja de insistir, y francamente, ya se sienten hartas e incómodas, y no encuentran la manera amable de decirles "no gracias", por eso llegan.

Conozco Iglesias que, mientras el pastor hace el llamado, los servidores están instruidos para acercarse a los invitados y preguntarles si desean aceptar a Cristo; y eso, aunque está bien, en ocasiones éstos insisten tanto que llegan a incomodar a los invitados; quienes una vez terminado el servicio no desean regresar, y con justa razón.

Si bien es cierto que todas las personas deberían recibir a Cristo como Su Señor y Salvador Personal cuando se les invita a hacerlo, no debemos olvidar que todo lo que Dios hace lo hace por amor, y nos bendice a diario con ellas abundantemente y sin reproche. Pues esa es Su Naturaleza, Su Esencia: AMOR; y nos lo demostró en la cruz.

Por eso Él no quiere seguidores a la fuerza, ni por obligación, ni por interés. Si no es por amor, mejor nada. Así lo dijo:

«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.» Lc 9.23

Pero nótese cómo dijo: «Si alguno quiere venir»; como diciendo: "por cuanto mi camino no es camino de fiestas ni de rosas no estoy obligando a nadie; cada uno es libre de tomar su propia decisión. Pero si alguien se decide, sepa que con cada paso deberá estar dispuesto a sufrir."

El Señor dejó muy en claro que, seguirlo requiere constante negación y sacrificio. No obstante, todos los seres humanos estamos en igualdad de oportunidad para tomar esa decisión, nadie puede argumentar desventaja.

Y, aunque esa no parece una oferta muy atractiva, sino una invitación a sufrir (algo muy contrario a lo que toda persona desea), es la carrera más noble que jamás una persona puede tomar en la vida; porque, aunque difícil, es la que más satisfacciones trae al alma de una persona que ama a Jesús; y tiene promesa para esta vida y la otra.

El principio explicado anteriormente también se aplica a la generosidad. La Palabra nos dice que, Dios se complace y bendice a quienes dan con alegría de corazón, no murmurando ni por obligación o necesidad (2 Co 9.7); sinceramente creo que es bueno saberlo, porque si no te gozas al dar, sólo sentirás tristeza. Dar murmurando, eso no agrada a nadie, y menos al Señor.

Por eso, cuando de seguir y servir al Señor se trata, El Señor no obliga a nadie; ni desea que lo sigan a la fuerza porque Él es un Dios de amor. Él no da murmurando; nos muestra Su Amor a todos cada día y sin reproche (Stg 1.5). Dio Su vida en favor nuestro por amor, sin vacilaciones ni cuestionamientos.

Desde mi experiencia personal puedo decir con toda franqueza, que es un camino de luchas y pruebas, uno en que nuestras pasiones y deseos se ven desafiados constantemente por las tentaciones y tropiezos de este mundo; pero también, es un camino muy hermoso, porque El Señor mismo siempre está a nuestro lado para ayudarnos en cada dificultad, sólo tenemos que tener una sincera disposición de fidelidad a Él.

El Señor premia el esfuerzo de Sus Hijos, y les puedo decir: se cosechan muchas bendiciones.

Cristo, aunque no lo decía abiertamente cuando hacía el llamado, porque no deseaba que la decisión de los hombres se basara únicamente en el interés o bienestar terreno (Mt 8.18-22), también dio a entender que, tras la perseverancia de Sus Fieles habrían gloriosas recompensas, de las cuales encontramos a lo largo de todas Las Escrituras.

Sigamos, pues, sin desmayar, porque El Señor es fiel a Su Palabra, y dijo que siempre estaría a nuestro lado, aún, hasta el fin del mundo:

«Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.» Mateo 28.18-20.

Que Dios te bendiga.

Junto a millones de ángeles.

viernes, 3 de octubre de 2014

Cuando alabe y adore al Señor, sea orando o cantando, hágalo con todo su corazón y reverencia; pues en ese preciso instante, su voz se está uniendo a una gran multitud de ángeles que lo adoran día y noche sin descansar ante Su presencia.

Lea este pasaje bíblico y medítelo:

«En cambio, ustedes han llegado al monte Sión, a la ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, y a incontables miles de ángeles que se han reunido llenos de gozo.» Hebreos 12.22.

Así que ya sabe. Al orar y adorar, La Iglesia se une a los ángeles que adoran a Dios en el cielo, los cuales son miles y millones.

Léalo en contexto aquí:

→ Ustedes no se han acercado a una montaña que se pueda tocar, a un lugar que arde en llamas, un lugar de oscuridad y tinieblas, rodeado por un torbellino, como les sucedió a los israelitas cuando llegaron al monte Sinaí.

Ellos oyeron un imponente toque de trompeta y una voz tan temible que le suplicaron a Dios que dejara de hablar.

Retrocedieron tambaleándose bajo el mandato de Dios: «Si tan sólo un animal toca la montaña, deberá morir apedreado».

Incluso Moisés se asustó tanto de lo que vio, que dijo: «Estoy temblando de miedo».

→ En cambio, ustedes han llegado al monte Sión, a la ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, y a incontables miles de ángeles que se han reunido llenos de gozo.

Ustedes han llegado a la congregación de los primogénitos de Dios, cuyos nombres están escritos en el cielo. Ustedes han llegado a Dios mismo, quien es el juez sobre todas las cosas. Ustedes han llegado a los espíritus de los justos, que están en el cielo y que ya han sido perfeccionados.

Ustedes han llegado a Jesús, el mediador del nuevo pacto entre Dios y la gente, y también a la sangre rociada, que habla de perdón en lugar de clamar por venganza como la sangre de Abel.

Hebreos 12:18-24.

Dios le bendiga.

Bienvenidos al cielo hijos míos.

jueves, 25 de septiembre de 2014

¿Qué estás haciendo en este momento? ¿Lo que haces honra a tu Señor o lo deshonra?

Imagina que hoy vino El Señor por Su Iglesia y te fuiste con Él y escuchas una voz como de trueno que te dice:

¡Bienvenido ante Mi Presencia hijo mío!

Estás ante el Tribunal de Cristo, donde será revelado cada detalle de tu vida en la tierra; y aun lo más secreto de tu corazón se leerá en público; todo aquello que hiciste y por lo que no pediste perdón en la tierra saldrá a luz ante millones y millones presentes.

¿Cómo te sientes? ¿Verdad que no te lo esperabas?

¡Así será el día cuando Él venga! Vendrá como ladrón en la noche, cuando nadie lo espera, y muchos estarán desapercibidos.

Santifícate para Dios cada día, vive cada instante de tu vida como si fuera a venir hoy. Vive como si hoy fuera tu último día, porque nadie conoce el día ni la hora. Y los acontecimientos en el mundo auguran el pronto regreso de nuestro Señor por Su Pueblo.

Pero si te quedas, no habrá retroceso; te habrás perdido el acontecimiento más importante de La Iglesia esperado por milenios.

¡Lo habrás perdido todo!

«Porque así como el relámpago que sale del oriente se ve hasta en el occidente, así será la venida del Hijo del hombre.» Mateo 24.27

Y todos los días, en el templo y por las casas...

viernes, 8 de agosto de 2014

«Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.» Hechos 5.42.
La iglesia del primer siglo fue activa en la enseñanza y predicación del evangelio TODOS LOS DÍAS, tanto en LAS CASAS como en EL TEMPLO.

En "las casas", porque era el mejor y más seguro lugar para compartir el mensaje de salvación a parientes y amigos, y también para confraternizar y edificarse entre hermanos; en "el templo", porque era un lugar de gran concentración de personas. Estratégicamente era el mejor lugar.

Nótese que lo hacían "todos los días". Ese es, sin duda, uno de los puntos más importantes descuidados en estos tiempos.

El problema de hoy, es que nos hemos acostumbrado a hacerlo una o dos veces por semana (en el mejor de los casos). Pero, es importante mantenernos ocupados en la predicación y enseñanza de La Palabra de Dios todo el tiempo que sea posible, es decir, hacer de la predicación un hábito diario.

Eso, es lo que da vida a la Iglesia, mantenerse ocupada en la tarea que le ha sido encomendada, entre tanto que su Señor tarda en volver.

No desmayemos, pues, de hacerlo, y la llama del Espíritu se avivará en nuestro ser. Amén.

Dios te bendiga.

Un arma poderosa, pero poco usada por el Pueblo del Señor.

jueves, 31 de julio de 2014

La oración, es el canal más poderoso y efectivo en el caminar del cristiano, y no se diga si se acompaña de ayuno; pero a la vez, es sin duda, el menos practicado entre el pueblo de Dios en este tiempo.

Los conciertos están muy de moda, y los paseos también; y no que sea malo recrearnos en actividades para tener relajación, y asistir a un concierto para cantarle al Señor. Pero es también importante tener espacios de oración a solas, en los cuales podamos doblar nuestra rodilla.

Todo es bueno, pero suele suceder que, en la vida espiritual, las mejores cosas, son las menos apreciadas; porque el enemigo está presto para distraernos.

Es urgente volver a la práctica de la oración como lo fue en La Iglesia en sus inicios, comenzando en casa con nuestros hijos. Amén.


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Lo verdaderamente importante del evangelio.

miércoles, 30 de julio de 2014

Aunque adquirir el mayor conocimiento de Dios y de su entorno es importante (y debemos esforzarnos en ello); no obstante, "hacer Su voluntad" lo es más. Esto lo dejó claro El Maestro en la siguiente narración:

    «Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa, y ésta se derrumbó, y grande fue su ruina.» Mateo 7.24-27.

Así que, no se frustre si por alguna razón no logra obtener todo el conocimiento teológico del mundo; más bien, debemos esforzarnos por hacer Su voluntad y agradarlo a Él en todo tiempo.

Que Dios le bendiga.

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Es necesario nacer de nuevo.

sábado, 26 de julio de 2014

Así como estar en la cocina no nos convierte en chef, ni en vehículo estar en la cochera; así tampoco nos convierte en Hijos de Dios tener una biblia, asistir a la iglesia o ser parientes del Ministro.

Necesitamos algo más, necesitamos la misericordia de Dios en nuestra vida para que nuestro corazón sea cambiado, y poder así, entrar en el reino de Dios.

Esa misericordia se manifiesta por el nuevo nacimiento; esa obra regeneradora de Dios por medio del Espíritu Santo. El Maestro dijo que
es "indispensable" nacer de nuevo:

«—De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús.» Juan 3.3

Necesitamos nacer de arriba, nacer de Dios para que nuestro corazón sea cambiado. Necesitamos a Jesucristo en nosotros. El siguiente pasaje bíblico nos ayudará a comprender mejor esta verdad:

«Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios.» Juan 1.12-13.

Necesitamos la ayuda de Dios para ese cambio.

Su oferta de amor lleva casi dos mil años extendiendo Su mano en favor nuestro, y Su mano aún no se ha retraído

Él ya fue despreciado por nosotros en el calvario, no lo despreciemos también nosotros y quiere ayudarnos.

¡Que Dios te bendiga!

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¿Problemas para orar?

jueves, 12 de junio de 2014

¿Le ha pasado alguna vez que, al intentar orar no encuentra qué decirle a Dios? No se preocupe, a la mayoría nos ha pasado.

He aquí un consejo práctico:

Comience únicamente por darle las GRACIAS, alabándolo, adorándolo, exaltando Su Grandeza y Majestad; dígale lo hermoso que es, lo bueno que ha sido con usted al concederle la vida, la salvación, por enviar a Su Hijo Jesucristo. Sólo dé las gracias por todo, por ejemplo puede decirle así:

«Gracias Señor por la vida, por hacer funcionar mis pulmones, y con ello permitirme respirar Tu aire (recuerde que Él es el Dueño de todo cuanto existe en el mundo y el universo, Lv 25.23);

Gracias Señor por este hermoso día que me permites ver Tu luz, Tu sol;

Gracias por permitirme habitar este hermoso planeta que Has creado para que vivamos en él, con sus colores, flores y paisajes, con sus nubes y su sol; su luna y sus estrellas; con su cielo hermoso;

Gracias Señor, por enviarnos la lluvia a tiempo, con lo cual nos garantizas el sustento diario; y por ser tan bueno aún con los malvados y desagradecidos, pues ellos también disfrutan de tus muchas bondades».


Al hacer así, verá cómo poco a poco irá conectándose. De pronto usted se encontrará orando intensamente, conectado en una oración tan hermosa que no querrá terminar, y se dará cuenta cómo el tiempo pasa volando y que su alma será ministrada y bendecida. Recibirá nuevas fuerzas elevándose hasta lo más alto, de tal forma, que aún su problema más grande lo verá chico, porque su fe se agrandará.

Uno de los mayores problemas de los cristianos de hoy en día, es que se han acostumbrado solo a pedir y a pedir, pero no a dar y bendecir; y sus oraciones están llenas de "dame, dame y dame", Señor necesito esto, esto y esto otro; y han olvidado cuál debe ser el centro de toda oración: La alabanza y la adoración.

Si bien al Señor le agrada que le pidamos, más se complace en ser adorado; Él desea que Su Pueblo le alabe, que le adore, que lo exalte.

Cristo lo enseñó así en su oración modelo desde el inicio:

«Ustedes deben orar así:
Padre nuestro que estás en el cielo,
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE,...» Mateo 6.9.


El Señor es El Rey y Dueño de todo, por eso merece ser adorado y exaltado; pues escrito está:

«La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra es mía y ustedes no son aquí más que forasteros y huéspedes.» Levítico 25.23.

Espero que este sencillo consejo haya sido de bendición para su vida.

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4 sencillos consejos para vencer la tentación.

jueves, 5 de junio de 2014

Los creyentes no estamos exentos de tentaciones, más bien estamos expuestos a ellas; pero La Palabra de Dios nos dice qué hacer y cómo vencerlas como Hijos de Dios.

Algunas claves:

1. Huir de ellas, nunca enfrentarlas (Gn 39.12),
2. No proveer para los deseos pecaminosos (Ro 13.14),
3. Orar siempre (Mt 26.41),
4. Ocuparse en las cosas que Él nos señaló (Ef 2.10). En este punto podríamos entender: Congregarse, leer la Biblia, orar, practicar la piedad, etc.

«12 Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.» 1 Co 10.12-13.

Bendiciones amigos.

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Sacando provecho de la crítica.

lunes, 26 de mayo de 2014

Siendo que no podemos evitar la crítica, podemos aprender de ella evaluando aquellas áreas que merezcan ser corregidas para ser mejoradas.

Nunca debemos renunciar a nuestras metas e ideales; porque, si bien enfrentaremos oposiciones en la vida, también encontraremos personas dispuestas a brindanos su apoyo incondicional; esas personas son las que Dios va poniendo en nuestro camino, y debemos agradecer por ello.

Pero por sobre todas las cosas, debemos esforzarnos por amar a Dios y agradarle en todo cuanto nos sea posible, ese debe ser nuestro ideal máximo. Lo demás, como dijo alguien, es música de fondo.

«El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.» Eclesiastés 12.13-14.

Así que, ¡ánimo y adelante!

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¿Puede alguien ser salvo por sólo repetir 'una simple oración'?

martes, 13 de mayo de 2014

Una mujer, desde su lecho de muerte en un hospital, hacía de señas a un predicador que estaba de visita junto a la cama de otro paciente, al acercarse, ella le dijo:

—Pastor, sé que voy a morir pronto y tengo miedo a la muerte, no sé qué hay más allá ¿puede usted ayudarme?

—Por supuesto, —le contestó el predicador. Si usted no ha tenido un encuentro con El Señor Jesucristo irá al infierno, pero eso aún puede cambiar si hace lo que yo le digo.

—¿Y qué tengo que hacer? —replicó la mujer.

—Haga su confesión de fe y reciba a Jesucristo en su corazón como su Señor y Salvador Personal, es todo; así, Dios le perdonará y no irá al infierno —contestó el predicador.

—¿Y cómo se hace eso? —preguntó ella—. No se preocupe, incline su cabeza, cierre sus ojos y repita esta oración conmigo —dijo él:

—Amado Dios, sé que soy pecadora y que enviaste a tu Hijo Jesucristo a morir en la cruz por mis pecados, me arrepiento de todo corazón; perdona mis pecados y sálvame, no quiero ir al infierno. Abro la puerta de mi corazón para que Tu Hijo viva en mí y me hagas una nueva criatura. Entra en mi corazón y hazme tu hija, creo en Ti, en el Nombre de Jesús, amén.

Cuando el predicador abrió los ojos, la mujer estaba como hipnotizada mirándole con los ojos bien abiertos. Inmediatamente preguntó:

—¿Eso es todo lo que tengo que decir para no ir al infierno?

—Eso es todo, —replicó el pastor.

Aquella mujer estaba asombrada con ojos de incredulidad, porque no podía creer cómo algo tan importante como cambiar el destino eterno de una persona podría decidirse así con una 'simple oración', pues ella estaba acostumbrada a que se debe hacer sacrificios para merecer el perdón de Dios; por lo que en seguida gesticuló negativamente:

—¡Yo no creo que por sólo repetir esa 'simple oración' alguien no vaya a ir al infierno! Simplemente no lo creo.

Aquel predicador quedó asombrado por la afirmación de aquella mujer en su lecho de muerte; nunca alguien que hiciese esa oración le había dicho cosa semejante, no así tan directo; quedó pensativo por un momento. Luego, la miró fijamente y le dijo:

—Tiene usted razón, nadie se salva por sólo repetir una simple oración. Para que una persona verdaderamente sea salva, tiene que hacerlo con fe y de todo su corazón, no con simpleza ni porque alguien le obligue a hacerlo.

Amigo, la salvación es gratuita, es por fe para todo el que cree; pero alguien tuvo que pagar por ella, esa persona se llama JESUCRISTO. Y, a menos que le recibas en tu corazón con fe, ninguna simple oración podrá salvarte.

Si aún no has entregado tu vida Al Señor, hazlo pronto. Recuerda que no está en lo que dices a la ligera, sino, en hacerlo de todo tu corazón, en hacerlo con fe. Dios siempre está atento a escuchar la oración del pecador que lo hace con fe, con sinceridad de corazón.

Pídele perdón al Señor con todo tu corazón. Si deseas puedes repetir la oración escrita anteriormente, pero debe hacerse con fe. Si así lo hicieres, El Espíritu Santo morará en tí, y en adelante Él te ayudará; pero debes buscar ayuda en una Iglesia donde se predique al Señor Jesucristo.

«Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.» Jn 6.37

¡Que Dios te bendiga!
Nota: La imagen es ilustrativa.

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Cuidado con el dinero.

jueves, 8 de mayo de 2014

«Mi reino no es de este mundo…» Jesús. Juan 18:36.

¡Cuidado hermanos! ciertamente el dinero es importante y necesario, pero no más de lo debido.

En el mensaje del evangelio que nuestro Señor Jesucristo comisionó, el dinero no es el centro de atención, ni atracción principal que el oyente deba procurar; sino, el amor a Dios, a Sus mandamientos, a adorarlo a Él y a amar a nuestros semejantes, renunciando a las codicias de este mundo. El dinero ocupa el último lugar.

Internet está plagado de doctrinas cuya inspiración principal es el amor al dinero, con mensajes de "motivación" que incitan a la gente a hacerse ricos y a la prosperidad material principalmente. Ser pobres materialmente no es significado que Dios no esté contigo. Cristo fue pobre, y sin embargo era el dueño de todo.

Es necesario dedicar más tiempo a la lectura de la Biblia y a la oración, y permitirle al Espíritu Santo nos guíe para no caer en las trampas de los engañadores.

Porque...

«Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción.» 1 Ti 6.9.

El Señor te bendiga.


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Cómo abrir una cuenta de ahorros segura.

martes, 29 de abril de 2014

La mejor manera de invertir y ahorrar, es abrir una cuenta de ahorros en el cielo, allá no asaltan los bancos ni nadie roba a nadie.

¿Cómo es posible hacer eso?

Dando a los pobres, a los olvidados de la sociedad, a quienes no pueden devolvernos el favor; así será nuestro Padre Celestial que está en los cielos, de quien recibiremos la recompensa a su debido tiempo. Porque, dar esperando recibir algo de la persona a quien damos, no hace ningún mérito, y el favor queda pagado.

Está bien para fomentar las buenas relaciones sociales, pero se queda a nivel terrenal y no tiene mayor eco en la eternidad.

Pero, conozcamos cómo piensa El Maestro de Maestros sobre este tema:

«A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.

Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.

Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo.

Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.

Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.

Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.» (Lucas 6.30-36)

Y...

«A Jehová presta el que da al pobre,
Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.» Pr 19.17

«Porque siempre habrá algo para compartir con los demás». Stanley Gómez.

Bendiciones amigos.

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¿Vuelves para dar las gracias?

miércoles, 23 de abril de 2014

Una madre solía orar en las noches con su hija pequeña de unos seis años al acostarla. Una noche la madre le dijo:

—Hoy vamos a pedir a Dios un poco más para que sane a la tía Marta. Oraron por la tía Marta cada noche durante un par de semanas. Después, la madre no dijo nada y dejaron de pedir. A la tercera o cuarta noche sin hacerlo la niña preguntó:

—Mamá, ¿por qué no oramos por la tía Marta?

—Es que Dios ya la sanó—, respondió la madre.

—Y si la sanó, —replicó la niña— ¿no deberíamos orar para darle las gracias?

A menudo nos acostumbramos a pedir al Señor por nuestras necesidades, y Dios que es fiel y Misericordioso está siempre atento a respondernos, a veces de inmediato, otras veces no tanto según Su propósito, pero siempre recibimos respuesta.

Suele suceder con frecuencia como en la historia anterior, que una vez recibido el favor, tendemos a olvidar darle las gracias por todo el bien recibido. Esto no es nuevo, lo vivió Cristo en persona en la historia tan conocida de los 10 leprosos en Lucas 17:11-19:

«Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.

Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!

Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.

Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.

Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?

¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?

Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»

Para que no nos suceda igual, seamos siempre agradecidos con El Señor por todos los favores recibidos.

Bendiciones amigos.

(La historia anterior fue compartida por nuestra hermana Wilda Messina. La fotografía es ilustrativa).


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Si es necesario, Dios mandará a los cuervos que te alimenten.

sábado, 1 de marzo de 2014

Hay momentos en la vida cuando el temor se apodera de nosotros, nos faltan las fuerzas, y deseamos huir al rincón más escondido del planeta para que nadie nos encuentre; esto ha sucedido antes aun a los grandes hombres de Dios como el caso de Elías. No obstante, Dios que es el Único que conoce por completo al ser humano, sabe que flaqueamos, y siempre ha estado atento a socorrernos.

Por eso hoy comparto con ustedes una lectura bíblica que le ayudará a comprender mejor esta verdad. En el caso de Elías, el miedo se apoderó de él por la amenazas de la reina Jezabel. Pero, leámoslo:

«Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.

Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:
Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán.

Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.
Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán.

Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.» 1 Re 17:1-6.

Que El Señor bendiga su vida.

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Los gobernantes también tendrán que dar cuenta a Dios.

lunes, 17 de febrero de 2014

«Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba;» Jn 19:11.


Quizá nos parezca injusto la forma cómo nuestras autoridades ejercen el poder, administran la justicia e invierten nuestros impuestos. Pero aunque usted no lo crea, ellos también han sido puestos por Dios para gobernar sobre el pueblo; y tendrán que dar cuenta ante Él llegado el día, por su conducta en el cargo para cumplir su cometido; pues El Señor, es Señor en todo el mundo y en el universo; que así lo reconozcan, ese es otro tema.

El presente pasaje bíblico de Juan 19:11 nos revela claramente esa verdad; en que aun Cristo, siendo el Rey del universo, no obstante, se sujetó al dictamen de Pilato, a pesar del trato injusto al que estaba siendo sometido.

Alguien dirá: Sí, pero eso ya Dios lo había planeado así; sí, pero con todo, El Señor nos manda con su ejemplo un claro mensaje a que debemos ser humildes y sumisos ante los gobernadores de la tierra, a cumplir con nuestras obligaciones legales, incluido el sufragio; a no a incitar a sediciones ni levantamientos, y a orar por ellos; pues Dios es Soberano, y Él quien ha establecido el orden de todas las cosas en el universo.

Que El Señor nos ayude a comprender a plenitud Su voluntad revelada en Su Palabra.

¡Feliz día!

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La espera en medio de la angustia y desesperación.

viernes, 17 de enero de 2014

«Pacientemente esperé a Jehová,
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.»

Salmo 40:1-2.


La frase: "Pacientemente esperé a Jehová", es probablemente una expresión de convicción del salmista, después de haber pasado por una larga espera, clamando por su situación en medio de la angustia y desesperación.

A menudo, siendo Hijos de Dios, tenemos que pasar por situaciones difíciles en la vida: escasez, enfermedad, dificultades familiares, etc. Pues, ninguno de nosotros está exento de ninguna.

Sea porque El Señor quiere probarnos, o tal vez porque haya en nosotros pecados no confesados, todos sin excepción, tendremos tarde o temprano que experimentar el látigo del sufrimiento y pasar por el pozo de la desesperación; lo cual sin duda deja, aún en los de apariencia fuertes, al descubierto que todos somos sensibles y vulnerables al dolor.

Es ahí, donde como seres humanos, nos damos cuenta que Dios es el único que puede ayudarnos.

Ante situaciones angustiosas tendemos a tomar decisiones equivocadas, en nuestra desesperación al no ver la respuesta inmediata de Dios; pero el escritor del salmo aquí nos dice:

"Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación."

Podemos ver 2 detalles importantes en este pasaje, que pudieran ser el consejo de hoy: "Clamor constante" y "espera paciente".

Que El Señor nos ayude a comprender la virtud de saber esperar; pues, hay respuestas de Dios que tardan minutos, otras horas, quizá años. Pero ante situaciones que parecen imposibles, ¡qué mejor que saber esperar la mano divina! Pues Dios siempre está atento al clamor de Su Pueblo.

Que El Señor te bendiga.

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Perseverancia y súplicas ¡siempre!

sábado, 11 de enero de 2014

Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos;
Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.

Y no entres en juicio con tu siervo;
Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano. Salmo 143:1-2



El Señor siempre ha deseado que Su Pueblo se mantenga en una actitud de humildad, de súplicas y ruegos; de hecho, en todo el Nuevo Testamento vemos a La Iglesia ser exhortada a mantenerse en oraciones y ruegos, con toda reverencia.

Cristo lo hizo así:

«Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.» Heb 5:7.

El apóstol Pablo también lo enseñó así:

«...; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;...» Efesios 6:18.

Cuando nos humillamos ante Él, nos escucha y nos exalta. Cuando nos exaltamos, Él mantiene su distancia.

Si no somos más grandes que Cristo, entonces, necesitamos estar humillados ante Él ¡siempre!

Un abrazo apreciados amigos.

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¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar la venida del Señor?

miércoles, 8 de enero de 2014

¿Cuánto más esperaremos? ¿Usted qué cree?

Algunos teólogos, basados en referencias numéricas de libros proféticos hacen conjeturas de fechas probables; pero, al concluir que aún faltan algunos cientos de años para la venida del Señor, eso podría contribuir a un mayor "atenimiento" entre algunos "malos" cristianos, que ya de por sí somos atenidos, viviendo vidas ocupadas en los quehaceres diarios.

La realidad es que, la venida de Cristo por nosotros está tan cerca, como cerca pudiera estar nuestro último suspiro. Mientras vivimos, aún lo esperamos. Al morir, hasta ahí llegamos; ya nada podremos hacer, sino esperar la resurrección para vida eterna, o para confusión perpetua.

Por tal razón, encontramos en Las Sagradas Escrituras pasajes como:

«Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.» Mt 24:36

«Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.» Mt 24:44

Así que hermanos, no nos confiemos, porque mientras vivimos lo esperamos; para nosotros bien podría tardar minutos, horas, meses, años, décadas quizá. Debemos siempre estar en guardia, esperándolo; porque vendrá por Su Pueblo que le espera, no por un pueblo distraído.

«...y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.» Heb 9:28.

Dios les bendiga.

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¿Es pecado ser rico?

miércoles, 4 de diciembre de 2013

En muchas ocasiones hace referencia la biblia en contra de las riquezas terrenales, y esto puede dar la impresión, que por ser rico alguien está en pecado. Surge entonces la pregunta:

¿Es pecado ser rico?

La biblia no lo dice. Pero sí es pecado el apego a las riquezas habiendo tantos necesitados; y más aún, cuando éstas no son por medios honestos. Es por ese mismo apego que, a un rico le es más difícil entrar en El Reino de Dios.

Ya Cristo lo dijo bien claro:

«Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.» Mateo 6:24

Pero escrito está:

«La bendición del SEÑOR trae riqueza, y no hay por qué preocuparse.» Proverbios 10:22.

Y como bien nos lo dice nuestra hermana Evelyn Guzmán, hubo también muchos ricos entre los grandes hombres de Dios; tenemos a José (Génesis), Rey David, a la Reina Ester y muchos más. Dios también es rico, porque le pertenece todo lo que existe.


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Humildad requisito indispensable

martes, 5 de noviembre de 2013

Los niños son humildes y sencillos, no son orgullosos, no son odiosos ni rencorosos y siempre dicen la verdad. Cristo los puso como ejemplo que debemos ser como ellos, de lo contrario no tendremos parte en Su Reino.

Amigos, si El Señor lo dijo, es en serio.

La humildad es requisito para entrar al reino de Dios. Y eso no tiene nada que ver con la condición social o económica de una persona.

Quizá uno de los mayores obstáculos que nos impiden ser como ellos, son los prejuicios; posiblemente por una mala experiencia con una amistad, una traición, un secreto divulgado; un chisme o una buena acción pagada con un mal.

Esas y muchas cosas peores, nos sucede a todos en nuestras relaciones interpersonales con las demás personas; pero aún así, la exhortación del Señor es a volvernos como niños, requisito necesario para poder entrar con Él en El Reino de los cielos.

«Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos.» Mateo 18:3-4

Nótese un detalle interesante: En el pasaje anterior (N.V.I.) se lee: "a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños", lo cual indica que es una actitud personal que podemos y debemos adoptar. Se trata de un cambio de actitud necesario.

En nosotros está el ser orgullosos, o hacernos humildes de corazón. Que El Señor nos ayude a comprender esta verdad.

¡Dios les bendiga!

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Una experiencia dolorosa para bien.

viernes, 11 de octubre de 2013

El siguiente es un pequeño "incidente" llamémosle así que me pasó, pero que me dejó una gran enseñanza espiritual.

«Hace unos días sufrí una herida que ameritaba atención médica; por lo pequeña que parecía decidí atenderme yo mismo, y así lo hice. Todo parecía bien.

»Pero por descuido, la herida comenzó a infectarse; el dolor aumentó, y caminar para ir a trabajar se volvió tortuoso.

»Subir y bajar autobuses urbanos e interdepartamentales no es fácil en medio de multitudes que corren vertiginosamente, no es para andar lento ni distraído, y menos en mi condición con el pie adolorido (ya no es como antes). Un caracol caminaba más rápido que yo. jeje.

»Hace dos días llegué casi arrastras a casa, me recosté sobre una silla y comencé a ponerme cómodo mientras mi esposa alistaba lo necesario para la curación. Con el pie hinchado e intenso dolor, ni siquiera podían tocarme con un dedo, iba fatal.

»Junto a mí estaba la torre de sillas infantiles, las que usamos para los niños en la reunión de casa. Intenté moverla para poner encima mi pie enfermo, pero, ¿a que no imaginan lo que pasó?...

»Se me resbaló, cayendo justo sobre la parte del pie donde estaba la herida en problemas. El dolor fue tan intenso que el grito debió llegar al otro lado del mundo, porque en segundos me rodearon mi esposa y mis hijos.

»Simplemente pensé que abandonaría mi cuerpo. Calambres en todo el cuerpo, en mi pecho, en el corazón, en el pie, en mis brazos, etc. Por un momento le perdí sabor a la vida. Me puse helado. La herida sangraba.

»Mientras me quejaba, recordé que Dios todo lo hace con propósito y debemos darle las gracias a Él en todo tiempo; eso incluye, aún en medio del dolor. Así que dije: 'Gracias Señor, tú sabes por qué pasó eso'.

»Cuando comencé a recuperarme le dije a mi esposa: Desde un principio debí ir a la clínica para que me curaran. Ahora, con la herida infectada había un problema: ¿cómo sacar esa sangre sucia de la herida, pues soy llorón para las curaciones jeje (disculpen la confesión).

»Así que, Dios usó el martillo para hacer salir la sangre sucia, y me agarró por sorpresa. Lo más curioso que no fue alguien de la familia por quien se resbaló la torre, sino que fue a mí. Así, Dios no permitiría que yo culpara a los niños o a mi esposa por el descuido. Alabado sea Dios.»

Mi reflexión:

Mi negligencia y descuido hicieron infectar la herida. Igual sucede con nosotros, si somos negligentes y distraídos, el pecado nos infectará; y si no acudimos a tiempo donde El Único Médico para ser sanados, moriremos.

Cristo dijo una vez: «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,...» Jn 10:27. Si somos Sus Hijos y no atendemos Su llamado, usará métodos dolorosos si es necesario para llevarnos a Él, y sanarnos.

Atendamos Su llamado a las buenas, de lo contrario podríamos pagar muy caro nuestra desobediencia.

¡Dios les bendiga!

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¿Seguro que quieres casarte?

martes, 1 de octubre de 2013

¿Seguro que quieres casarte? ¿Crees que has comprendido bien lo que significa el matrimonio?...

Quizá deberías someterte a consejería antes de dar uno de los pasos más importantes y delicados en la vida. El matrimonio es un misterio, y uno de los mandamientos más quebrantados hoy en día entre los seres humanos.

El siguiente es un trozo de conversación entre Cristo y sus discípulos, en privado:

    «Si tal es la situación entre esposo y esposa —comentaron los discípulos—, es mejor no casarse.

    —No todos pueden comprender este asunto —respondió Jesús—, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido entenderlo.»

Es hermoso estar casado, pero si no te sientes seguro, sigue orando y espera más tiempo. Es mejor una decisión tardía, bien pensada; que una mal decisión tomada a prisa basada en emoción y deseo.

Recuerda que para casarse se necesitan dos, y ambos deben estar convencidos al cien por ciento de ese paso.

¡Dios te bendiga!


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El impacto que causa el predicador en las personas.

lunes, 23 de septiembre de 2013

La siguiente, es una experiencia personal que deseo compartir con todos mis hermanos y hermanas que, igual que yo, también comparten La Palabra de Dios en casas, y en cualquier lugar donde haya una oportunidad.


La primera vez que asistí a una reunión familiar (hoy conocidas como células de hogar) el mensaje fue de gran impacto para mí, que pensé que quien predicaba era el pastor.

El siguiente sábado llegué puntual como siempre jeje, y le pregunté a la dueña de la casa:

    —¿No ha venido el pastor?
    —¿Cuál pastor? —Me dijo.
    —El que predicó el sábado pasado —le dije.
    —Ese es el líder, el pastor no viene aquí —me contestó.
    —Ah bueno, yo pensé que él era el pastor —le dije nuevamente.
    —No, aquí quien predica es el líder encargado de la reunión —me dijo.

Hay hermanos que, sin ser pastores o evangelistas le ponen alma, corazón y vida al mensaje cuando predican, que uno piensa que lo son; es porque se toman en serio la tarea que les ha sido encomendada: Predicar La Palabra con todo el corazón. Desde luego, quienes conocen el modelo celular me dirán: Ese hermano no se estaba guiando según los principios del sistema celular, porque en la célula no se debe predicar como se hace en el local de la iglesia. Bueno, ese es tema de otro post.

Pero...

La imagen del predicador impacta tanto en las personas, que la gente piensa que es Dios mismo el que les está hablando, y en efecto así es. Por eso debemos cuidar nuestro testimonio, y predicar La Palabra de Dios tal como debe ser; pues de ella depende la vida eterna de las personas que escuchan con fe.

Ahora bien, cuando digo que se debe tomar en serio la predicación de La Palabra, no me refiero a que debemos poner cara larga y seria de amargado, o con apariencia de humildad; sino, a alguien que, pese a ser amigo de las personas, se guarda y cuida para Dios y predica con rectitud; es decir, sin manipular a conveniencia los textos y pasajes de Las Escrituras.

Esos hermanos que así lo hacen son 'EVANGÉLICOS', por la labor de evangelización que realizan, El Señor los bendiga.

¡Jamás olvidaré esa experiencia!

Que tengan bonito día.

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Huid de la fornicación.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Un esbozo acerca de esta práctica social, que es ya común entre jóvenes y adultos, casados y solteros, servidores y hasta predicadores en las iglesias.


Como la mayoría sabemos, uno de los errores más comunes del creyente, es exponerse al pecado de la fornicación por medio de las tentaciones sexuales, creyéndose auto-suficientes y que todo está bajo control.

Pero, a parte que debemos orar siempre para no caer en tentación (Mt 6:13), también encontramos en La Palabra del Señor, que una forma eficaz que muchos usaron para salir librados de cometer este pecado fue: "Huir". (Gn 39:12).

El pecado de fornicación era duramente castigado en el Antiguo Testamento con pena de muerte (Deut 22:13-21). Pero, aunque parezca cosa de un viejo pacto, por cuanto vivimos en la era de la gracia, la misma pena sigue vigente hoy para el pecador, (Ap 21:8); la diferencia está en la oportunidad de arrepentimiento que Cristo nos da, y que la pena no se ejecuta inmediatamente, sino que será aplicada después a los pecadores: en el día del juicio.

Pero HUIR podría significar:

    No intentar jugar con el pecado exponiéndose a él; más bien, correr lejos evitando las circunstancias, tanto como sea posible.

Quizá también podríamos entenderlo como:

    No coquetear; es decir, no tomar iniciativas que propicien la consumación del mismo. Como ejemplo pudiera ser, no utilizar palabras dulces y amables a la persona del sexo opuesto que nos atrae, sólo para llamar su atención.

Aplicado a los novios pudiera ser como:

    No salir como novios a lugares solos, donde puedan darse las circunstancias para los abrazos, besos y caricias, que luego al excitar los demás sentidos desatan los deseos sexuales y hacen perder el control.

Como adultos en general:

    Evitar encuentros a solas con personas del sexo opuesto; sobre todo, si hay atracción entre sí. No importa si son casados, solteros, viudos, divorciados. Con más razón si son servidores en La Iglesia; pues con las tentaciones no se juega, a ellas hay que HUIRLES.

Recordemos que... Fornicación, es toda unión sexual entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio.

Veamos algunos ejemplos en La Biblia:

Lo practicó José:

    «Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y HUYÓ y salió.» (Gn 39:12).

Lo aconsejó el apóstol Pablo a Los Corintios:

    «HUID de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.» (1 Co 6:18).

El consejo del apóstol Pablo a Timoteo:

    «HUYE también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.» (2 Ti 2:22).

En fin, la clave no es enfrentarlo, sino HUIR de él; es la única forma de salir victoriosos. Y recordemos que hay promesa para los que se mantengan firmes a pesar de la tentación:

    «Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.» (Stg 1:12).

¿Entonces?

SOMETÁMONOS a Dios en oración (Mt 26:41) y podremos RESISTIR al diablo (St 4:7) HUYENDO de las tentaciones (2 Ti 2:22); y agarrémonos de la mano del Señor para no caer (Mt 6:13), porque Él mismo lo dijo: "...separados de mí nada podéis hacer." (Jn 15:5).

Recordemos que la oración sigue siendo un arma poderosa para vencer en toda circunstancia:

    «Vosotros, pues, oraréis así: ...Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.» (Mt 6:9,13).

    «Velad y orad, para que no entréis en tentación...» (Mt 26:41).

Porque orar, es también HUIR de las tentaciones, las cuales hacen caer a muchos en el pecado de fornicación.

¡Que El Señor te bendiga!

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Descansemos en El Señor y... ¡Adelante!

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Si Él llevó las cargas del mundo sobre sus hombros mi querido amigo y hermano, sin duda las cargas que a ti te agobian, Él las llevará.

Este fue Su consejo:

    Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

    Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (Mt 11:28-30).

Y éste el consejo del apóstol:

    Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

    Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. (1 Pe 5:6-9).

Así que...

Descansemos en El Señor y... ¡Adelante!

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¿Qué es más importante?

martes, 20 de agosto de 2013

Más importante que conocer La Biblia, es "hacer la voluntad del Padre"; aunque para saberlo, es necesario acudir a La Biblia. Mt 7:21.

De ahí que, existen teólogos que no precisamente son Hijos de Dios; pero sí muchas personas que han llegado a ser Hijos de Dios, sin tanta teología más que su fe; y luego afirmados con una enseñanza adecuada de La Palabra de Dios.

Un ejemplo de ello es Satanás, él conoce La Biblia desde la primera hoja hasta la última, y no por eso es salvo.

    Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Jn 17:3.

Así que, asegurémonos de hacer la voluntad de Dios. Esa debe ser nuestra prioridad en Cristo Jesús, por sobre todas las cosas. Amén.

Buen día amigos.

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Lo que necesita El Pueblo de Dios.

jueves, 15 de agosto de 2013

Más que emociones, El Pueblo de Dios lo que necesita es ser instruido correctamente en La Palabra de Dios; pero para eso, el creyente necesita poner de su parte. Aquí algunos puntos:

    1. Tener sed de Dios,

    2. Invertir en una buena biblia (o varias, de estudio preferiblemente),

    3. Congregarse en una Iglesia de Sana Doctrina,

    4. Orar a Dios para que le de guianza del Espíritu Santo,

    5. Escudriñar Las Escrituras por su propia cuenta, e indagar diligentemente. Ya que en ellas está la vida eterna.

¡Que Dios le bendiga!

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¡Sí se puede!

jueves, 8 de agosto de 2013


"NO PUEDO" es una frase que NO deberíamos usar. Por cuanto llevamos la chispa divina desde la creación, tenemos capacidad de hacer, aún aquello que parece imposible. Y cuando pareciera que llegamos al límite de nuestra capacidad, si sabemos pedir en oración, Dios hace el resto.

Si no lo cree pregúntele a Nick Vujicic. Entonces...

¡SÍ SE PUEDE!

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Fi 4:13.

¡Que tenga un lindo día!

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Creyentes que no creen ¡qué paradoja! ¡qué contradicción!

martes, 30 de julio de 2013

Creyentes que no creen, imagen de un ciego siendo guiado por un cristiano. Caricatura El Árbol Verde en Grupo Edíficate.
¿Le parece contradictorio el título de esta nota? sin duda que sí, pero igual es la verdad que deseo ilustrar con ella.

El siguiente es un diálogo que tuve con un ciego mientras volvía a casa de mi jornada de trabajo. Lo traigo para fortalecer su fé, o le ayude a descubrir por qué Dios aún no le ha hecho su milagro.


De camino a casa tuve la oportunidad de encontrarme con un ciego, que apoyado en su bastón, intentaba llegar a la siguiente parada de autobuses para abordar el que lo llevaría a su destino.

Al darme cuenta que llevábamos el mismo rumbo, me acerqué a él para brindarle una mano. Mientras caminábamos, aproveché para abordarle el tema de su enfermedad en la vista:

    —¿Se dirige usted hacia la terminal? —le pregunté.

    —Sí, —me contestó.

    —A ver, apóyese en mi hombro, pues llevamos la misma ruta, —le dije.

    —Tengo una curiosidad respecto de su problema con la vista, ¿su ceguera es de nacimiento o a causa de alguna enfermedad? —pregunté ansioso.

    Me sonrió y me dijo:

    —Fue un accidente que tuve cuando era niño, —me contestó—. Resulta que me caí y así fue como se dañó mi ojo. Al llevarme al hospital, el doctor me sacó el ojo equivocado; y cuando fue cuestionado por mi familia del por qué me sacó el ojo bueno, y el dañado sólo lo había operado, el doctor dijo que la enfermedad se había pasado al otro ojo. Un argumento fuera de lógica, ya que mi caso había sido por accidente, y no por enfermedad contagiosa.

    —¡Cuánto lo lamento! —le dije—. ¿Alguna vez han orado por usted o asistido a alguna campaña evangelística de milagros para que Dios le devuelva la vista? —continué.

    —Sí, varias veces han orado por mí, y una vez fui a una campaña evangelística en el estadio, porque iba a venir un hermano que Dios lo usa mucho y hay sanidades.

    —¿Y qué pasó con el milagro? —insistí.

    —Pues, pasé al frente pero no pasó nada, sólo Dios sabe si me lo va a dar y cuándo me lo va a dar —me dijo aquel desdichado hombre en tono triste.

    —¿Y después, ya no han vuelto a orar por usted? —volví a preguntar.

    —Sí, han orado varias personas; pero lo que pasa hermano, que lo mío es más difícil porque es un ojo el que me falta —afirmó con sonrisa suspicaz, casi confesando su falta de fe siendo él creyente. Y continuó reflexivo:

    —Pero para Dios no hay nada imposible ¿verdad?, sé que si Dios quiere me puede hacer brotar un nuevo ojo, —continuó.

    Yo, pues, como todo entrevistador, proseguí mi interrogatorio; no quería dejar pasar aquella oportunidad para saber qué pensaba este creyente acerca del poder de Dios, y su milagro. Así que le hice una pregunta más:

    —¿Y cuál cree usted que es la razón por la que Dios no le ha hecho el milagro?

    Hizo pausa, y reflexionó en tono triste:

    —Honestamente hermano, creo que es por mi duda, por mi falta de fe me es más fácil acudir a los medicamentos. Creo que me he acomodado a la medicina.

Sentí que por fin, este hombre había logrado expresar de lo más profundo de su corazón el origen del problema: Su falta de fe. Había confesado que, siendo él un creyente en Jesucristo, dudaba de recibir su milagro por tratarse de una pieza completa que faltaba en su cuerpo: un ojo.

Sin duda, le era más fácil creer que Dios podía sanar gripes, dolores de cabeza, fiebres o cualquier otra enfermedad ligera; pero dudaba que Dios fuera capaz de crear la pieza nueva en su cuerpo. A lo mejor sí creía que Dios hace tales portentos, pero a los hombres de La Biblia, o a otras personas que ha visto u oído por la televisión, pero no a él.

Estimado lector:

¿Es este su caso? El Dios de los cristianos, que creó los cielos y la tierra desea que viva sin enfermedad (Is 53:5). Él envió a Su Hijo Jesucristo para morir por los pecados de todos; para que por medio de la fe en Él, recibamos vida y salud en abundancia.

Pero es necesario creerle de todo corazón, porque nada hay imposible para Él (Lc 1:37). Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (Heb 11:6).

La duda anula cualquier esfuerzo o buena intención, como también le pasó al apóstol Pedro en Mateo 14:30.

Créale a Dios con todo su corazón, es decir, sin dudar, y será inmensamente bendecido. Amén.

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¡Ay de los que aman el dinero y las cosas que hacen con él!

lunes, 29 de julio de 2013

Daniel Estulin revela cómo los sicarios financieros esclavizan a naciones enteras. Nota en El Árbol Verde de Grupo Edifícate.
Por Stanley Gómez.

Cristo dijo que el dinero es el dios de este mundo; y que nadie puede servirlo a Él, si también quiere servir al dinero.

Las riquezas son "un señor" que demanda de la persona toda su energía, obediencia y voluntad para que las empresas crezcan y sean prosperadas. Si administramos mal, tendremos malos resultados financieros. Por lo mismo, no tendremos tiempo para nosotros ni para Dios, si dedicamos nuestra vida a querer hacernos ricos.

"Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas." Cristo (Mt 6:24).

Lean la siguiente nota:

    Daniel Estulin revela cómo los sicarios financieros esclavizan a naciones enteras Publicado: 24 jul 2013.

    ¿Cuáles son los métodos de las multinacionales para hacer que un Gobierno independiente obedezca? En la nueva edición del programa 'Desde la Sombra' en RT, Daniel Estulin habla con un ex-sicario financiero para averiguarlo.

    Cuando algunas corporaciones internacionales invierten en un país, lo que están ejerciendo en realidad es el terrorismo económico sumergiendo a naciones enteras en una esclavitud por endeudamiento. Los sicarios a sueldo de tales corporaciones tienen varias formas de influir en los Gobiernos.

    "​¿No pueden pagar su deuda? Véndannos sus recursos baratos sin restricciones medioambientales ni obligaciones sociales."

    Lean la nota completa en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/100975-estulin-sicario-financiero-multinacional-imperio


Vemos, pues, cómo el ser humano es capaz de llegar tan lejos por buscar riqueza material en este mundo. Por eso nosotros hermanos, no vayamos detrás de otras personas imitándoles, ni codiciando su oro sólo porque son prósperas; pues, La Palabra de Dios nos dice claramente:

    Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores." Apóstol Pablo (1 Ti 6:8-10).

¡Que El Señor le bendiga!

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Cuidemos la bendición del matrimonio.

jueves, 25 de julio de 2013

Cuidemos la bendición del matrimonio. Una ilustración de una boda feliz en caricatura El Árbol Verde.
Desde el primer día que conocí a mi esposa Daysi, la única, me enamoré de ella; y hoy me considero un esposo feliz en el mundo, como también los hay entre mis amigos, y mis hijos le ponen la cereza al pastel; aunque algunas veces tengo que ponerme serio con ellos.

A mis 10 años de edad intenté aprender la catequesis en la iglesia católica, pero me di cuenta que era malo para memorizar el credo y las demás doctrinas. Así que, desde la época en que estalló la guerra civil en El Salvador (Años 80's), crecí al abrigo de una iglesita de Las Asambleas de Dios cerca de mi casa. Por lo que aprendí a orar, y a temer a Dios en pureza y sencillez.

Siendo soltero, durante aproximadamente 15 años oré a Dios con el alma, para que a su tiempo me proveyera una esposa para toda la vida. Nunca pedí color de piel, estatura, apariencia física o estatus social; sino, la que Él estimara conveniente para mí conforme al anhelo de mi corazón. Que pudiera procrear hijos junto a ella, y que me concediera nunca dejar hijos regados, para así no arruinar la vida a ninguna señorita.

Aunque no siempre fui un santo, pues por el trabajo y estudio dejé de congregarme, a su tiempo (casi 15 años después) Dios me concedió esa petición.

Ya casado, descubrí que también ella oraba como yo a temprana edad; pedía un esposo según el corazón de Dios, y también se congregaba en una iglesia de Las Asambleas de Dios cerca de su casa.

Por eso puedo dar testimonio que Dios es fiel, y que en ocasiones tarda, pero siempre responde; a su tiempo, cuando Él considera que es el mejor momento en que podemos hacer aprecio y buen uso de la bendición; entonces, da la orden.

He pedido a Dios que me ayude a ser fiel a mi esposa hasta la muerte, aunque las tentaciones están por doquier, El Señor siempre me ayuda, y también me cuido, pues no ando de cacería. Sé que eso agrada al Señor y por ello también nos bendice.

Para mí el matrimonio es algo hermoso y que debemos cuidar los casados, y los solteros deben poner atención si un día piensan casarse, porque no es un juego, es algo de vida o muerte.

A menudo nos recordamos con mi esposa que, hasta que uno de los dos muera, el otro tiene autorización de parte de Dios para volverse a casar. El divorcio no es tema de conversación entre nosotros, porque tampoco es un tema que agrada a Dios, y esperamos seguir así siempre, esforzándonos por amarnos y tratar de llegar siempre a acuerdos, pues así lo estableció El Señor.

Lo más importante del matrimonio no es la pompa en el día de la boda, los lujos, el tipo de local ni la decoración del mismo; no es la calidad de los anillos, ni de la ropa que llevamos puesta en el día en que nos casamos. Tampoco los lujos y comodidad que tendremos ya casados. Lo más importante es el amor, y el concepto que tengamos del matrimonio.

Pues, si como cristianos sabemos que fue instituido por El Señor, también debemos saber, que cuando nos casamos ambos nos fundimos en uno. Por tanto, siendo templos del Espíritu Santo, no debemos contaminarlo haciendo de él un triángulo de amor, lo cual ante los ojos de Dios es una abominación.

Por esta razón, me causa tristeza ver cómo "algunas" personas que tenemos por hombres de Dios (líderes de iglesias evangélicas) puedan tener en poco el matrimonio al ser infieles a su esposa, provocar el divorcio para volver a casarse, y subir al púlpito a predicar como si nada hubiesen hecho. Peor aún, al día que escribo esta nota, existen pastores que, siendo casados, mientras ejercen su ministerio enamoran a otras hermanas, y hasta tienen relaciones sexuales con toda la que se deja seducir. Y lamentablemente muchos sólo muestran "arrepentimiento" cuando son descubiertos por alguien que los denunció.

Algo está pasando, esto no es normal y pareciera que se está volviendo pandemia; pues, es común hoy en día encontrarse con situaciones de este tipo en las iglesias. Si ocurre con los pastores ¿cómo andará el rebaño?

No digo que sea cosa del otro mundo ver a un siervo de Dios cometer pecados graves como este, pues hasta Elías era hombre sujeto a pasiones (Stg 5:17) pero no por eso dio rienda suelta a sus deseos pecaminosos. En La Biblia hay muchos casos registrados de hombres de fe que también los cometieron, pero los que en verdad eran siervos de Dios, todos se volvieron a Dios en arrepentimiento genuino.

Esto dice La Palabra respecto de los que sirven ¿y por qué no para todos los cristianos?:

    «Pero es necesario que el obispo (pastor) sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.

    También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.» 1 Ti 3:2-7

De mi parte, no creo que sea saludable congregarse, donde el pastor no respeta lo que Dios mismo ha establecido como lineamientos en Su Palabra: La Biblia.

    «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

    Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.» Mt 7:15-20

¡Que El Señor nos ayude a todos!

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