
"Desde que conozco la voluntad de Dios, he comprendido que es importante trabajar en su obra según esté a mi alcance. Siempre he motivado a los nuevos convertidos a Cristo, para que arreglen su vida en matrimonio cuando no son casados. Lo hacía proporcionándoles los recursos que fueran necesarios para que ellos no incurrieran en gastos y el trámite les fuera más fácil.
En una ocasión me encontré con uno de estos hermanos, a quién ayudé hacía un año atrás para que se casara. Al verlo le dije: Hermano ¡cuánto gusto me da poder saludarlo!, y cuénteme ¿cómo le va con su esposita?. -A lo cual él me contestó en tono reprochista: Mal porque desde que me casé con esa mujer, quiere que le rinda cuentas de todo, y no me deja ir ni a la esquina porque los celos la matan. Todo porque a usted se le ocurrió que debíamos casarnos.
Al escuchar eso, mi corazón se entristeció y le dije que lo sentía mucho, que mi intención nunca fue que eso pasara. Desde entonces comprendí que yo procuraba que las pesonas arreglaran su vida con Dios dejando las uniones no matrimoniales casándose, pero se me había olvidado algo importante: PREGUNTARLES SI SE AMABAN."
Lo que verdaderamente une a dos pesonas en matrimonio no es una obligación, sino el amor. El amor es la base principal en toda unión. Y para ello, es importante que ambas personas se amen, de lo contrario la relación no funcionará como se debe.
Realmente me impactó esas palabras de mi amigo, y aunque esa conversación tuvo lugar hace algunos años, en mi mente y en mi corazón quedó grabada esa experiencia; porque muchas veces los servidores queremos presionar a las personas a que hagan esto o aquello para que agraden a Dios, sin preguntarles si en verdad aman a Dios.
Gracias por leer esta nota. Mi deseo es que haya sido de provecho para su vida.
Dios le bendiga.
http://stanleygomez.blogspot.com

Publicar un comentario en la entrada